sábado, 3 de noviembre de 2012

Déjà vu

Anoche, y gracias a la invitación de Rox, una compañera de taller "literario" (lo marco así porque generalmente lo que se hace es discutir sobre ideas, no sólo procesar textos), disfrutamos de una muy rica cena a la parrilla, al aire libre y con muy buena música de fondo.
Me recordó enormemente aquellas tertulias de los viernes, durante mucho tiempo realizadas en la casa de mi amigo Aníbal, en otra época y con un grupo de personas casi completamente distinto. Textos, discusión de ideas, buena cena y música. De aquel grupo me quedan amigos de esos invalorables, sin igual. A algunos de ellos ya no puedo verlos tan seguido como quisiera, y los extraño.

Tengo la sensación, entonces, de repetir el rito, pues pasa exactamente lo mismo. Posiblemente sea mi predisposición. Posiblemente sea la magia del género fantástico: con pensamientos a veces muy disímiles, casi cualquier idea sirve de disparador para enroscarnos en discusiones que por lo general nos enriquecen, pues cotejamos, extrapolamos, contestamos y refutamos, dejando en nuestras mentes recuerdos, sabores, conceptos que tarde o temprano se transforman en textos o (en mi caso, tal vez) en imágenes.

Debo a esta gente (a los de antes, a los de ahora) mucho de lo que soy. Al menos esta parte de mí, que se emperrar en el intento de transformar ideas en algo que puede acercarse a lo artístico.
Publicar un comentario