Lo mejor que podemos tener somos nosotros mismos y nuestras relaciones más cercanas. Las buenas marcas que dejamos tras nuestros pasos. Pero estamos tan empecinados en mirar lo que nos falta, tanto nos enseñan a ver lo faltante que lo olvidamos, y vanamente buscamos recompensa en las cosas que podemos adquirir. Obviamente, nunca obtendremos algo verdaderamente satisfactorio de eso, porque no es un fin, apenas puede ser un medio.
Esa es la treta del capital.
Los tesoros más grandes son aquellos que construimos a través de nuestra sensibilidad, de nuestros sentimientos, de nuestras relaciones.
Hoy puedo reflexionar sobre esto, pero tengo que aprehenderlo y valorarlo en su real significado.
Descubren un caso de aprovechamiento de fuego por el Homo erectus, que no
sabía producirlo
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Un estudio reciente de huesos de micromamíferos con una innovadora técnica
basada en luminiscencia indica que el Homo erectus, aunque no sabía
producir fue...
Hace 13 horas.