domingo, 24 de octubre de 2010

Se acerca el verano

Si aun no han leido esa gran historia que es "Las islas del verano" (Ediciones Cuásar) traten de conseguirla y léanla. Aparentemente Ian R. McLeod gusta de personajes controvertidos, historias alternativas y una buena imaginación. Si a eso le sumamos una gran sensibilidad humana (que la noto en las tres historias que conforman este libro y en otras que he bebido en otras fuentes), la tarea de darle una cara de presentación se hace mas fácil. De hecho, para este libro terminé eligiendo la imagen más oscura, porque se me ocurrieron otras, que tambien me gustaban (en especial una de dos ciclistas atravesando el campo escocés, cerca de la costa).
Ya comenté hace poco cómo imagino el proceso de creación de una portada (aunque ojo, tampoco estoy inventando la pólvora): debe contar algo que enganche, pero sin deschavar, y debe tener fuerza y decirle al posible lector "vení, animate".
No sé si lo logro, pero sé que me gusta pasar por todo el proceso de creación, para el cual muchas veces quedan imágenes descartadas, por la razón que fuere.
Las islas del verano (en realidad "The Summer Isles") tiene muchas imágenes sugerentes, pero hay una que para mí hace un quiebre, un antes y un después en lo que va pasando. Y esa imagen es la que impulsó la tapa.
No voy a contarles esa escena, porque es mejor leerla dentro del contexto, pero sí les quiero mostrar otra imagen que forma parte de ese universo y que también está en el libro. Un detalle, nada más. Y si bien lo que se ve en este afiche no es exactamente lo que se lee en él (imaginen de dónde salió ese texto) lo que ilustra tiene el mismo espíritu.
Este es un claro ejemplo de propaganda política, de guerra, porque la realidad no resultó ser tan así...
No les cuento más. Sólo les dijo lo siguiente: ahora que viene el verano, piénsenlo dos veces antes de embarcarse hacia las islas.
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