miércoles, 24 de marzo de 2010

Los usurpadores de la ausencia

¿Cómo medir la ausencia?
Se puede medir lo que hay, sea contando (uno, dos, treinta mil) o con palabras que representan cantidades no enumerables (casi nada, algo, bastante, mucho, muchísimo).
Pero medir la ausencia es muy difícil, casi imposible. Uno puede saber quiénes están y quiénes no, pero la ausencia es mucho más que eso. Es un agujero sin fondo, una nada devastadora que carmome a su paso un montón de alternativas inimaginablemente poderosas.
No puedo juzgar la calidad humana de gente que no tuve el agrado de conocer, pero sí conozco la valía de unas pocas personas que sé que forman parte de ese enorme hueco en nuestra historia reciente. Y, lamentablemente, puedo medir la calaña de muchos de los que quedaron, esos a quienes les pagamos enormes sumas de dinero para que hagan lo imposible por no cumplir con el mandato para el que se han postulado y han sido designados. Ladrones. De nuestros bienes, de nuestro presente y de nuestro futuro. Los imagino en parte usurpadores de un espacio que de otra manera hubiese ocupado alguno de esos ausentes. Posiblemente esto sea mucho más perjudicial que cualquier otro camino que nuestra historia pudiese haber tomado.
Por el bien de todos mantengamos la memoria. De los que no están, de lo que pasó, de lo que nos quedó. Tal vez sea sólo una ilusión poder tomar todas las decisiones.
Pero seguramente merecemos un presente y un futuro mejor.
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