domingo, 28 de agosto de 2011

¿En qué andás, chabón?

Y... acá andamos. Bien, gracias, tratando de hacer un poco de "arte" entre las otras cosas que uno debe hacer (como todos) para sobrevivir. Hay que reconocer que uno tiene la suerte de trabajar en cosas que le parecen interesantes, para las que se tiene vocación o, al menos, en las que uno se mueve con cierta facilidad o comodidad. Sarna con gusto pica, pero menos, y eso no es algo que le pase a todo el mundo. Debo estar agradecido de ello.

Pero calculo que les resultará más interesante que les cuente qué cosas estoy haciendo más allá de lo laboral. Bueno, he vuelto a las andadas y por estos días, bloc de hojas blancas, lápiz negro y colectivo Almagro-Puerto Madero de por medio, volví al dibujo. No es algo que uno diga "Ay, qué maravilla", pero sí es algo que me relaja y mantiene viva esa parte del cerebro que no uso tanto. En el medio intenté un par de hojitas dedicadas a El Encarrilador, pero no hay caso, sigo sin encontrar ese estilo manual que supere a mi gusto lo que ya venía haciendo con mouse. Ya llegará.
Mientras, me divierto.

Y de vez en cuando surge la posibilidad de ilustrar algún cuento. No me acuerdo cuál fue el último que comenté por aquí, pero varios de ellos ya aparecieron en el blog de aquí al lado, Digitales y AnalógicAxx. Hoy mismo apareció uno nuevo, ilustrando el cuento “Traslaciones”, de la cubana Teresa Dovalpage.


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