sábado, 28 de agosto de 2010

Final

Se va acercando el final.

¿Cuántos años acompañado por este muchacho que, al menos por FaceBook, consigue imponer su propia voz por sobre la mía?
No, no estoy loco. O no demasiado. Hay personajes que toman carnadura y vida propia, y creo que este es uno de esos casos. ¿Cómo no va a decir lo que le parece, aún contradiciéndome?
No recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez que hizo lo que quiso. Calculo que fue la primera vez que se "murió". Ahí nomás, cuando dije "listo, ya está", consiguió que alguien lo sacara del incordio. De ahí en adelante fue imponiendo cada vez más su propia idea de lo que había que hacer. Encarrilándolo todo. Incluso, y a causa de algo que me parecía completamente negativo (cambiar mi lugar de trabajo y desplazarme hacia la otra punta de la ciudad) hizo que me hiciera de tiempo para tomar lápiz y un cuaderno y así dibujar durante el viaje.
Sí, las cosas, de alguna forma u otra, se encarrilan, y ahora estamos llegando al final. Cuando veo el cuaderno y noto que quedan tan pocas tiras para hacer, por más que lo pienso me parece increíble. Y si veo la larga, larguísima secuencia de tiras, veo a los cuadritos como algo que estuvo siempre, como si no hubiese habido un sacrificio para hacerlos (y claro que lo hubo, horas de sueño robadas, salidas y momentos postergados, ¡tantas cosas!). Y si se quiere, hasta podría verse un paralelo entre nosotros, que después de todo somos los mismos, uno el alter ego del otro, por más que yo parezca menos dibujado que él.

Restan unas hojitas, nomás, para que esto termine.

¿Eh? ¿Que si se termina El Encarrilador? ¡No, qué va! Lo que se termina es el cuaderno. Enca, espero, habrá por largo rato.

Pero no den nada por seguro. Esto ya es como decían los geniales Les Luthiers de "La Indomable": la tira se seguirá haciendo... si ella quiere.
Publicar un comentario