El Encarrilador acaba de abandonar la Tierra.
Y lo hizo en T.R.E.N. ese extraño vehículo que nos es tan familar en apariencia pero que aquí es usado para algo que (al menos por ahora) a nosotros no nos serviría.
Basado en los subterráneos de Buenos Aires, y más específicamente en los vagones del Subte A (que está próximo a cumplir 100 años) el interior de los vagones terminó siendo una mezcla de lo que podemos ver en los distintos modelos de trenes de todas las líneas. De allí su color, similar al de la madera.
Esta parte de la saga (no sé muy bien cuál es la razón) me está dando muchas satisfacciones, y siento placer dibujándola, armando las cosas que tal vez me sirvan para una sola tira (nunca se sabe) y diseñando los distintos personajes que pueden aparecer.
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Hace 4 horas.

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