lunes, 9 de noviembre de 2009

¿Por qué cuesta tanto?

Es algo que me pregunto desde siempre.
Estos días, las listas que suelo frecuentar fueron invadidas por la promoción de un corto uruguayo llamado "Ataque de Pánico!", el cual muestra el ataque a la ciudad de Montevideo por parte de robots gigantes y verdaderos enjambres de navecitas.
Hay que reconocer que los muchachos realizaron un trabajo técnico prácticamente impecable, y no sé qué piensan mis amigos eternáuticos, pero esta gente bien podría realizar los efectos de esa película que nos esquiva una y otra vez. Señores, por favor no se ofendan, me saco el sombrero ante la calidad de vuestro trabajo, se sacaron un muy bien diez en técnica y efectos digitales...
Pero, ¿y la historia?
Puede (seguro) que a muchos les guste simplemente ver la calidad y la acción de esas imágenes. A mí no me convence. No porque el resultado no sea el deseable, sino orque no dice nada, no es mucho más que un catálogo de efectos. Casi perfectos, envidiables verdaderamente, pero no no mucho más que eso.
Y eso me llevó a pensar otras cosas, como que muchas veces es al revés: la historia es muy buena, pero quien la lleva a cabo no tiene la pericia suficiente como para que el resultado sea maravilloso.
¿Por qué nos cuesta tanto juntarnos, ver un poco más allá de nuestro propio ombligo?
Un excelente ejemplo de las buenas compañías es mi amigo Fraga, que se nutre de todo lo que anda dando vuelta, y que a su vez alimenta con ilustraciones de cuentos, estimula, promueve.
Me gustaría ver un poco más de colaboración entre ls distintas facetas del arte. Sin límite de técnica, ni de fronteras. Me parece que esa colaboración que no terminamos de concretar, si la logramos, será extremadamente maravillosa.
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