domingo, 29 de marzo de 2009

Chau portada, hola portadas

Hoy leí en La Razón una nota titulada "¿El fin del Arte de tapa?", firmada por Romina Smith. Esta nota de opinión habla sobre el futuro del Arte de tapa en los discos y su posible extinción de la mano de los nuevos canales de distribución. Habla también de cómo se fue adaptando este medio de expresión a los cambios sufridos por el "soporte" del arte sonoro.
¿Quién no recuerda una tapa de disco en especial? ¿Quién no asocia determinada imagen con una canción, un disco o una banda? Yo, por ejemplo, veo un rayo de luz que pega en un prisma y se abre en un abanico de colores, todo sobre un fondo negro, y escucho a Pink Floyd. Hay miles de ejemplos, cada uno tendrá el suyo o los suyos.
Lo importante, creo, es que la cosa no se va acabar. Hay un error conceptual en eso, el error de pensar que uno trafica átomos, cuando la música es básicamente información... y el arte de tapa también.
Digo, nomás, y más viendo la forma en la cual uno hoy busca y reconoce la música en los distintos reproductores, que uno no sólo no va a prescindir del arte de tapa, ¡sino que lo va a necesitar!
¿Se imaginan buscar una canción, entre cientos o miles, y tener que buscarla por nombre en esta época de imágenes? ¿Quién no se tienta con un iPod o similar (lo tengas o no) cuando recorre la pantallita con el dedo y ve las tapitas deslizándose?
¡Vamos! Yo no quiero más arte de tapa, ¡quiero arte de tema!
¿Por qué no? ¿Acaso no hay videoclips? ¿No les gustaría tener una imagen que represente eso que estás escuchando?
Yo sí, yo lo quiero. ¿Cuánto puede encarecer si no tengo que imprimir nada? ¿Cuánto puede dar de valor agregado?
Las posibilidades se expanden, difícilmente se acorten en esta era digital.
Hay que imaginárselo, nomás.
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