Lo mejor que podemos tener somos nosotros mismos y nuestras relaciones más cercanas. Las buenas marcas que dejamos tras nuestros pasos. Pero estamos tan empecinados en mirar lo que nos falta, tanto nos enseñan a ver lo faltante que lo olvidamos, y vanamente buscamos recompensa en las cosas que podemos adquirir. Obviamente, nunca obtendremos algo verdaderamente satisfactorio de eso, porque no es un fin, apenas puede ser un medio.
Esa es la treta del capital.
Los tesoros más grandes son aquellos que construimos a través de nuestra sensibilidad, de nuestros sentimientos, de nuestras relaciones.
Hoy puedo reflexionar sobre esto, pero tengo que aprehenderlo y valorarlo en su real significado.
Convierten el ruido urbano e industrial en una herramienta para vigilar el
subsuelo
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Unos científicos han desarrollado un método pionero que se vale del ruido
generado por la actividad humana urbana e industrial para vigilar de forma
contin...
Hace 8 horas.