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domingo, 15 de diciembre de 2013

Hasta las manos

Hay momentos y momentos. A veces, hacerse de un tiempito con la cabeza relativamente fresca se hace una tarea imposible. Y es por eso que no paso por aquí para ponerlos al tanto de mis andanzas axxonitas.

Sin embargo, que hay algunos hitos que no se pueden dejar pasar así porque sí. Por ejemplo, que Axxón superó los treinta millones de visitas a su portada. Ya hablé de eso en el editorial de este mes de diciembre: a pesar de que cada vez ese número parezca menos relevante (——porque hay muchos accesos directos a otros sectores de esa enorme red que es el sitio——) igualmente es un número más que interesante para un medio dedicado al género fantástico. Si a eso le sumamos que el número que está en marcha (y que crece a lo largo del mes, como siempre) es el 250 (porque la revista tuvo número 0), creo que tenemos razones suficientes para festejar.

En un plano más personal, tengo que hablar de uno de mis proyectos más entrañables: llegamos (de nuevo, ahora en el blog) a las quinientas tiras publicadas de El Encarrilador. Y a pesar de los intentos de continuarla, debo decir(me) que por ahora seguirá así. Hay varias razones; pero la más importante es que de encarar el proyecto nuevamente quisiera hacerlo de una manera que hoy no puedo ni imaginar. Igualmente, creo que por este lado puede haber un par de novedades, aunque ninguna sea la continuación de la historia.

Por último, las ilustraciones. Creo que me salen cada vez más aceptables. Me siento conforme con los resultados actuales, siempre teniendo en cuenta que se hacen en ratos libres y de ninguna manera profesionalmente. Con la salida del número 20 de la revista PRÓXIMA logré colocar una portada en cada una de las revistas que más quiero: ¡cartón lleno!


Pero no puedo quejarme de nada: esto, sumado a la vida familiar, forma parte de lo que significa Ser Axxonita.

lunes, 1 de abril de 2013

Disquisiciones inocuas

Siempre, de una manera u otra, volvemos a rizar el rizo.
Me refiero a la ya eterna discusión sobre géneros literarios y la literatura en general, entre la capacidad de las grandes editoras para ocupar omnipresentemente las vidrieras y lo cortos que nos quedamos los demás a la hora de ocupar ese lugar que creemos nuestro.
Voy a pensar en esto, pues ya estamos en abril y en estos días arrancará un nuevo número (el 241) de Axxón.
Están invitados a opinar.

Nos escribimos,
Daniel

Pd: el título de la entrada es el nombre de una vieja sección de Axxón, creada por Fernando Juliá.

sábado, 2 de marzo de 2013

240 números de Axxón

Hay números que, si uno los piensa, son escalofriantes. Este es uno de ellos: doscientos cuarenta números de una publicación hecha verdaderamente a pulmón no es algo que se dé tan seguido. Más si esa friolera de números responde a una trayectoria que ya superó la mayoría de edad.

Ahora mismo, mientras escribo estas líneas (y tal como vengo haciendo en los últimos meses) estoy escribiendo el borrador de lo que será el editorial de este número. Seguramente este tema deberá estar presente, aunque también hay otros que me están dando vuelta en la cabeza y también quiero que estén.
Y pienso, también, en mis amigos editores, en su capacidad para dejar claras sus ideas en una página, en los tantos y tando editoriales que Eduardo Carletti ha escrito para Axxón. "¿Cómo hacés?", le pregunté alguna vez, cuando sabía que había estado trabado. "Me siento a escribirlo y sale, porque en realidad está ahí", fue a veces la respuesta. Y es como los cuentos que salen de un tirón, que en realidad están dentro de la cabeza, procesados en background, y prácticamente sólo resta volcarlos en palabras.

Sea como sea, en horas, nomás, sabré el resultado.

sábado, 19 de enero de 2013

Enero tardío

Buenas.

Diversas razones de índole personal hicieron que el año axxonita (no mío, sino de Axxón) arrancase un poco más tarde que de costumbre, pero cuando lo hizo, me parece, fue contundente.

Cuando me llegó el primero de los cuentos (cuando le llegó a mi alter ego, el ilustrador) lo disfruté enormemente. Al volver a leerlo, durante el armado, volví a disfrutarlo, y creo que es un cuento que puede gustarle mucho, por ejemplo, al escritor Alejandro Alonso, quien gusta mucho de los rulos temporales (y no hablo del jopo del Capitán Kirk).
Luego, un artículo clase Z... Z de "zombi", claro, tan en boga últimamente. Aquí, de vuelta el alter ego haciendo de las suyas, esta vez sobre fotos de una marcha zombi por la ciudad.

Igual, poco pueden estas ilustraciones contra la maravilla, entre tantas maravillas, que nos regala cada tanto Guillermo Vidal, y que esta vez, nuevamente, utilizamos como tapa.

Por cierto, y como si todo estuviese flotando por ahí y uno pudiera captarlo, un editorial que parece hilvanar el número, aún cuando fue escrito antes de conocer el contenido del mes. Así se dan las cosas, a veces.

Todavía, el número 238 de Axxón no murió, así que vaya uno a saber qué sorpresas deparará. Y el año recién comienza.

Espero que para todos sea un año fabuloso.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Un regalo de Navidad

Hay un cuento de Yoss (escritor cubano) que se llama "Los meandros de la historia" en el cual, en clave de humor, una organización se dedica a acomodar la historia humana según las necesidades de sus clientes.

No, no es exactamente eso lo que pasó, pero siempre viene a mi cabeza ese titulo cuando los vericuetos y rizos de la realidad parecen armados para que calcen a la perfección, como en las películas y los libros.

Hay una palabra que es el Alfa y el Omega de toda la historia que quiero contarles. Esa palabra es "Despedida".

Déjenme explicarles. Conocí a Diego Fernando Prado Riestra por razones laborales, trabajando en HP. Luego de un par de proyectos juntos, yo me moví a otra cuenta y luego dejé la empresa, pero mantuvimos el contacto.
Por otro lado, conocí a Laura Ponce a través de Axxón, y aunque ella dejó la revista para dedicarse a sus propios proyectos (en especial su revista Próxima) siempre estamos en contacto, y tengo la dicha de que hoy Laura sea una de mis mejores amigas.

¿Qué los une?
La imagen en cuestión
Resulta que Laura me pidió, hace un tiempo, una ilustración para un cuento. La misma no cumplía con ciertos requisitos (caía en el peor de los pecados: contaba de más) y fue reemplazada por otra. Sin embargo, la ilustración inicial me había gustado y la agregué como ilustración libre en Digitales y AnalógicAxx, mi blog de ilustraciones, acá al lado, con la invitación a que alguien la cuenteara.
Gran sorpresa gran (para mí, calculo que no para ustedes a esta altura): Diego recoge el guante y me manda un cuento. Yo le digo que sí, que lo voy a leer, y sin embargo distintas obligaciones me impiden leer el cuento.
Hasta antes de ayer. Sábado a la mañana abro el documento y lo leo de un tirón, Y me encuentro con un muy lindo cuento, que no sabía muy bien por qué, me resultaba navideño (ahora lo sé, pero me lo guardo). Así que se lo reenvío a él, con algunas sugerencias, y también a Silvia Angiola, la directora literaria de Axxón.
Así, tras un pequeño cambio de nombre, aparece hoy mismo en Axxón, como regalito de navidad para todos y marcando el debut literario de Diego, al menos en nuestra revista.

No creo estar diciendo demasiado si les cuento que en el relato de Diego hay una despedida. Hoy, abriendo el original de la ilustración que lo inspiró para la escritura, me doy cuenta que "Despedida" era el nombre inicial del cuento que salió en Próxima.

Así, de una despedida a otra, los dejo con este regalito de navidad.
Que la pasen muy, muy bien.

martes, 18 de diciembre de 2012

Antes de que se acabe diciembre

Me acabo de dar cuenta de que nada puse sobre el número de Axxón de diciembre, y tampoco de su editorial.
Creo que ya lo dije: me está gustando esto de comunicarme con los lectores y recibir feedback de ellos, abrir el juego y ver qué creen que pasa por mi cabeza.

Este mes el tema (o uno de ellos) fue la capacidad de propagación de un medio digital como Axxón, y cómo fueron influyendo en ella (y en nosotros) los cambios tecnológicos.

No quiero aburrirlos, simplemente contarles esto, por si aún no se enteraron. Si quieren saber más, el editorial está a un simple click de distancia. :)

Antes de que se acabe el mundo, vieron, por las dudas...

sábado, 10 de noviembre de 2012

Un editorial que vale 236

Tapa del número 236 de Axxón
Después de un tiempito volvimos a agregar, en el número de Axxón de este mes, unas líneas como mensaje editorial.
Poner palabras bajo mi firma (lo que hace que, según el diccionario de la RAE, no sea un editorial) es algo que me gusta, y con lo que me siento cómodo dentro de un ámbito como Axxón, que es mi casa. Muchas veces uno tiene la necesidad de dialogar con los lectores, presentando sensaciones e inquietudes que muy posiblemente sean compartidas, en especial esa sensación de maravilla que a muchos de nosotros nos marcó en la infancia y nunca nos abandonó.
No obstante, creo que ese espacio, dentro de Axxón, tiene dueño: se llama Eduardo Carletti. Siendo hombre generoso, él no tiene problema en que le ocupemos la casa, y yo agradecido.
Y parece que agradecidos están también los lectores, hecho reflejado al pie del mismo artículo o en mensajes privados que fui recibiendo durante la semana, al igual que el deseo de que los editoriales se mantengan. Por mi parte, siempre que tenga cosas para decir, ahí estará el editorial. Siempre que no lo quiera escribir Edu, claro. O Silvia Angiola, que siempre le escapa, que intenta mantenerse un paso en la sombra, pero que siempre está y es muy bueno, haciendo un trabajo FENOMENAL. Silvia, te aviso que no voy a dejar que siempre te escondas.
Hay muchas cosas que entre los tres les queremos contar, y parece que me toca a mí hacer de vocero. Pero más allá del toque personal que uno siempre le da a lo que escribe, apenas soy algo más que un mensajero, porque sin Edu, Silvia y el resto del silencioso grupo editorial, nada de lo que yo agregue o diga tendrá sentido.
Así que estén atentos, acérquense a Axxón y espíen. Y de paso aprovechen y lean los muy buenos cuentos que alumbrarán sus monitores, sus tabletas o cualquier otro dispositivo que se digne a contener, al menos por un rato, los exquisitos contenidos que les proponemos desde 1989.

sábado, 9 de junio de 2012

El artista invisible

Dentro de las publicaciones dedicadas al fantástico que conozco, no suele ser común el reconocimiento a la obra de un tipo de artista que suele pasar invisiblemente ante los ojos (paradoja mediante) de los observadores. Claro que su labor, al menos en estos medios, es la de acompañar. Partenaires necesarios o no, tengo la sensación de que son pocos, muy pocos, los que hacen algún comentario sobre el difícil arte-oficio de la ilustración.
Inmersos en una sociedad visual, estamos acostumbrados a la existencia omnipresente de las imágenes, como si las mismas brotaran sobre el papel (analógico o digital) conejilmente, una detrás de otra y de manera sobrenatural.

Mientras escribo estas líneas levanto la cabeza y ante mí, autografiada, cuelga una obra de Ciruelo. Más allá, dos más del mismo autor. Por toda la casa hay dibujos o pinturas, los primeros generalmente míos, las pinturas de Laura, mi esposa. Con estilos muy distintos, las formas y los colores nos unen. Verla dibujar o pintar hace que yo mismo tenga ganas de tomar mis útiles y emprender una nueva obra. Ella me moviliza, me inspira al igual que las musas.
Si no es la primera vez que pasan por aquí sabrán que, salvo la música (que me sigue esquivando, aunque cada vez menos) en todo me enrosco y termino haciendo algo. Bien, mal, pero hago. Y cuando pasa eso, cuando uno está libre para dibujar o pintar, la mano fluye, las formas nacen y crecen, y nadie nos detiene, porque la creatividad, en ese momento, está a full.
Pero ilustrar un cuento o un libro es otra cosa. Quien no lo sufra en carne propia (ilustrador, escritor o editor) sabe lo difícil que puede ser ilustrar un texto. Uno no puede dibujar cualquier cosa. O sí.
Desde mi punto de vista hay dos formas de acompañar una historia a través de la ilustración: una es buscar una imagen bella que pueda o no estar relacionada al texto; la otra, hacer una ilustración inspirada en el mismo, pero que debe tener la sutileza de no contar de más, no romper la magia que forman las palabras.
Todo gran capocómico tuvo (tiene) alguien que le da pie para rematar la broma, un interlocutor de nivel que brilla con luz propia pero sin hacerle sombra: eso mismo es lo que intenta ser y hacer un ilustrador.
Por último, conozco el oficio de corrector literario, pero no el de corrector plástico. La obra del ilustrador es propia, y completamente suyos los defectos y las virtudes. Y también suyo parece ser el silencio ajeno, ya que suele ser el omnipresente artista invisible.

No es por mí (no sólo por mí) que escribo esto. Va también como agradecimiento a todo aquel que con su inspiración, su mano desinteresada, acompaña la obra de escritores y periodistas. Por agregar ese plus al bello arte de las palabras, por inspirarme todo el tiempo y enseñarme a contar sin develar, por alegrar mi vida a través de la magia de los colores y las formas.

[Esta nota no lleva ilustraciones pues ningún ilustrador fue sacrificado para la realización de la misma. Todo se verá más plano, pero quedaré en paz con la Asociación Internacional de Protectores del Artista Invisible]

lunes, 30 de abril de 2012

De la cabeza

Desde hace 16 meses estoy colaborando en Axxón en cuanto al armado de cada número. Y entre las tareas que me tocan, una es la de armar los encabezados que se ven en cada número. Y es una linda tarea, porque tiene su desafío: como muchas de las tapas no son apaisadas (es decir que son más altas que anchas) y son lo suficientemente chicas como para no ocupar todo el espacio disponible, hay que hacer una tarea de recreación que tiene su encanto.
Hay algunas que quedaron más logradas que otras, pero prefiero que las juzguen ustedes mismos.
¿Y qué pensarán los autores de las tapas respecto a la alteración de sus obras?

Aquí están las 16 que salieron hasta ahora:

Axxón 214, Enero de 2011 - Tapa de David Puertas
Axxón 215, Febrero de 2011 - Tapa de Yaguareté
Axxón 216, Marzo de 2011 - Tapa de David Puertas
Axxón 217, Abril de 2011 - Tapa de José Manzanedo Luis
Axxón 218, Mayo de 2011 - Tapa de Santiago Caruso
Axxón 219, Junio de 2011 - Tapa de Marcelo Hernán Sánchez
Axxón 220, Julio de 2011 - Tapa de Medusa, the dollmaker
Axxón 221, Agosto de 2011 - Tapa de Guillermo Vidal
Axxón 222, Septiembre de 2011 - Tapa de Laura Paggi
Axxón 223, Octubre de 2011 - Tapa de Claudio "Maléfico" Andaur
Axxón 224, Noviembre de 2011 - Tapa de Guillermo Vidal
Axxón 225, Diciembre de 2011 - Tapa de Dark Akelarre
Axxón 226, Enero de 2012 - Tapa de Laura Paggi
Axxón 227, Febrero de 2012 - Tapa de SBA
Axxón 228, Marzo de 2012 - Tapa de Guillermo Vidal
Axxón 229, Abril de 2012 - Tapa de Valeria Uccelli

sábado, 30 de octubre de 2010

Adonde este Encarrilador nunca había llegado antes

Estoy muy feliz.

Acabo de enviar para su publicación, mañana domingo, la tira número 500 de El Encarrilador.
Algunos pensarán que es una estupidez, que cómo hacer un dibujito puede poner tan feliz a alguien. Es que este pequeño personaje, que había sido creado simplemente para crear un hueco que había dejado otra tira (Alienada, de Leonardo Bouin) se ha ganado mi cariño y ahora, creo, ya merece ser incluido en mi currículum vitae. He publicado aquí muchas entradas sobre él, contando su origen y todo lo que vino después, durante apenitas algo más de seis años y medio. ¿Cómo no encariñarme?
Haberla hecho me ayudó a dominar bastante mi capacidad de dibujo a través de herramientas digitales, y desde hace un año, también, lo que hago a mano, por ese cuadernito que ya nombré varias veces.

Un quinientos es un lindo número para mirar para atrás y ver lo hecho con nuevos ojos. Por eso mismo empezaré con noviembre a republicar la tira, diariamente. Para los que quieran recibir la tira a diario y tengan pachorra de recorrer las páginas de Axxón, la distribuiré linkeándola a varios medios. Para los que quieran ver una tira junto a la otra. Y los que no se aguanten y quieran seguir, claro, estará en Axxón, como siempre.

Bueno... como casi siempre.
Un quinientos también es un lindo número para mirar hacia adelante. Si bien no he tenido aún una buena cantidad de votos, la encuesta que estoy haciendo en este blog ya muestra una tendencia, y pienso encarrilarme tras ella. Pero para hacerlo necesito parar un poco, al menos de publicar. Prometo que serán sólo unos días.
Mientras léanse algunos cuentos, una buena novela, o visiten Villagrafic, donde hay muchas otras cosas interesantes.

Pero ojo, no se elviden del Enca, que cuando menos se lo esperen va a estar encarrilándonos de nuevo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Los 50 de Cuásar, "dominados"

Muchos (o algunos) de ustedes sabrán ya de mi relación con las tapas de la colección de libros de Ediciones Cuásar. Pero si bien colaboré en las portadas de El día del Minotauro, Las Islas del Verano y El Jardin de las Delicias, hasta ahora nunca había colaborado con la revista.
Esta era una ocasión muy especial: no todos los días una publicación en papel, temática (y de esta temática, Ciencia Ficción y Literatura Fantástica, tal como se presenta a sí misma bajo su nombre), logra alcanzar los cincuenta números.
Junto con Axxón, Cuásar es una publicación que ha influido mucho en mis lecturas y en mi forma de ver el género fantástico/especulativo, y desde que comencé a colaborar con el proyecto (gracias a la idea de Ale Alonso, siempre lo repito) me siento halagado de poder participar en las que considero las dos publicaciones más importantes dentro del género fantástico que se editan aquí, y seguramente de las más importantes en el mundo de habla hispana. Y así como Axxón es la publicación digital más importante dentro del género, pienso que Cuásar lo es dentro de las que se editan en papel.

Pero vamos a la tapa.

Para mí, hay dos formas de llegar a una portada: una es leyendo el contenido y haciendo una cuidadosa elección de qué motivo ilustrar para mostrar lo suficiente e invitar a la lectura, pero sin mostrar demasiado, develando así algún concepto clave de la historia. Ahora después del resultado, siento que eso es bueno para un libro, donde a mí, como lector, me gusta encontrar algo relacionado al contenido, pero que no deschave demasiado. Más en el mundo de la ficción especulativa y fantástica, donde hay muy buenos ilustradores, y muy buenos trabajos, de esos que uno ve y se le cae la baba por lo maravilloso.
Ese fue, entonces, el primer acercamiento: leer algunas de las historias que saldrán en el número y tratar de ilustrarlas. Así nacieron dos bocetos de ilustraciones, donde una de las dos fue descartada de plano (no conseguí mostrar lo que imaginaba al leer el comienzo de ese cuento memorable) y la otra avanzó bastante más pero, si bien estuvo en manos de Luis Pestarini para que la considerara, al final fue descartada.
Hubo, además, otros acercamientos. El primero de ellos fue continuar, mezclando, dos ilustraciones que había visto en los muy buenos bocetos de diseño de Marcelo Di Lisio (quien ideó la nueva identidad visual de la revista). No pasó de un borrador apenas escaneado, aunque seguramente la seguiré porque me resultó muy sugerente.
Por último, me quedaba otro acercamiento: los 50 de Cuásar. ¿Qué podía hacer que pudiera evocar los cincuenta números de la revista? Imaginé hacer algo con las 50 tapas, pero iba a necesitar un trabajo de recolección que no podía encarar. Pensé en una frase de Luis con respecto a esta ocasión: "algo como el logo de la Fox", que él dijo como broma hace unos meses, pero de la que tomé nota mental. Recordé el número anterior, en cuya tapa se ve, a la orilla de un río, una enorme torre... de ajedrez. Y estaba el número 50...
A mí me gusta jugar con el número de la publicación. Si ustedes se fijan, casi todas las tapas de Axxón que hice hasta ahora (al menos desde la 119) incluyen, en algún lugar de la ilustración, el número en cuestión. ¿Cómo incluir el número 50 dentro de la ilustración de manera visible, pero sin que molestase?
Y ahí se desencadenó todo: la torre de la tapa 49 de Cuásar y la forma en la que la misma fue aparentemente confeccionada (un render 3D), algo grande, según la sugerencia de Luis, el número 50. También otras cosas: un ícono importante de la Ciencia Ficción es el monolito de 2001, odisea del espacio., y, si bien suele confundirse, las marcas en los sembrados que aparentemente dejarían algunos ovnis suelen confundirse con algo de Ciencia Ficción.
Así que ya tenía algunos elementos: Un enorme sembrado, un monolito, un 50, algo que debía verse importante en cuanto a su tamaño, y la imagen renderizada de una torre de ajedrez a las orillas del agua.
Aquí, y gracias a mis conocimientos de un lenguaje de programación de modelados 3D llamado POV-Ray, que muchos consideran anticuado pero que a mí sigue dándome satisfacciones por lo que puedo conseguir a partir de la escritura de su código, decidí que esta tapa también sería un render. Y enseguida recordé un par de trabajos que, si bien muy distintos, ya contenían elementos importantes dentro de lo que quería usar. Por un lado, una imagen que se llamó "Dirigibles" y que nunca había usado, que ya contaba con el ambiente que quería poner en la tapa, dados sus colores. Por el otro, la escena de una partida de dominó que ya he posteado en este blog. El dominó aportaría el 5-0 que necesitaba para representar los 50 y que, a suerte de monolito, podía plantar en medio de la escena y generar así una imagen que, por contrastes y tamaños, fuese al menos surrealista. Para aumentar ese grado de maravilla, transformé los cinco círculos del dominó en cuevas que se adentran de él y, en uno de ellos, una cascada. Completa la imagen alguien bajando desde la cima del dominolito, a rapel, tal vez con intenciones de escapar de esos dirigibles que asechan como tiburones.

Tras colocar los títulos y los textos correspondientes, la tapa quedó así:

Ahora sólo resta esperar a que los ejemplares sean impresos y distribuidos para que llegue a mis manos y ver qué tal quedó en papel.

sábado, 28 de agosto de 2010

Final

Se va acercando el final.

¿Cuántos años acompañado por este muchacho que, al menos por FaceBook, consigue imponer su propia voz por sobre la mía?
No, no estoy loco. O no demasiado. Hay personajes que toman carnadura y vida propia, y creo que este es uno de esos casos. ¿Cómo no va a decir lo que le parece, aún contradiciéndome?
No recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez que hizo lo que quiso. Calculo que fue la primera vez que se "murió". Ahí nomás, cuando dije "listo, ya está", consiguió que alguien lo sacara del incordio. De ahí en adelante fue imponiendo cada vez más su propia idea de lo que había que hacer. Encarrilándolo todo. Incluso, y a causa de algo que me parecía completamente negativo (cambiar mi lugar de trabajo y desplazarme hacia la otra punta de la ciudad) hizo que me hiciera de tiempo para tomar lápiz y un cuaderno y así dibujar durante el viaje.
Sí, las cosas, de alguna forma u otra, se encarrilan, y ahora estamos llegando al final. Cuando veo el cuaderno y noto que quedan tan pocas tiras para hacer, por más que lo pienso me parece increíble. Y si veo la larga, larguísima secuencia de tiras, veo a los cuadritos como algo que estuvo siempre, como si no hubiese habido un sacrificio para hacerlos (y claro que lo hubo, horas de sueño robadas, salidas y momentos postergados, ¡tantas cosas!). Y si se quiere, hasta podría verse un paralelo entre nosotros, que después de todo somos los mismos, uno el alter ego del otro, por más que yo parezca menos dibujado que él.

Restan unas hojitas, nomás, para que esto termine.

¿Eh? ¿Que si se termina El Encarrilador? ¡No, qué va! Lo que se termina es el cuaderno. Enca, espero, habrá por largo rato.

Pero no den nada por seguro. Esto ya es como decían los geniales Les Luthiers de "La Indomable": la tira se seguirá haciendo... si ella quiere.

domingo, 25 de julio de 2010

Twitter, ultracortos y los trenes que vamos dejando.

Hace bastante tiempo, hablando con mi amigo Alejandro Alonso, discutíamos sobre la posibilidad y la validez de los ultracortos.
Estos textos, obviamente, no son cuentos. No tienen la estructura necesaria. Pero son, desde mi punto de vista, completamente válidos. Ojo, no es fácil alcanzar la pericia suficiente como para que realmente se transformen en literatura, y muchas veces se cae en la frase trivial con un dejo de sorpresa por una vuelta de tuerca conseguida con la simple transposición de los personajes o alguna particularidad dentro de la situación. Pero a veces hay cosas interesantes.
Hoy, medios como Twitter, que no están pensados como soporte literario, permiten a través de su limitación en caracteres que algunos autores, medio queriendo, medio sin querer, terminen posteando entradas que definitivamente son ultracortos.
Yo de parabienes, aunque más como lector, y lo disfruto mucho.

Cambiando completamente de tema, y volviendo a uno de mis tópicos favoritos, hoy El Encarrilador bajará del tren. En este pequeño arco argumental estuvo en compañía de varios invitados, aprendimos varias cosas del universo encarrilador (¿o deberíamos decir "los universos"?) y con una participación importante de Los Cartoneros del Espacio, en el que se produjo (según Saurio, su autor) el cameo más largo del mundo... de los Cartoneros, claro.
¿Qué le deparará ahora? ¿Ya estará cerca de su destino? ¿Habrá nuevos personajes, o volverán viejos amigos?
Con El Enca nunca se sabe. Ni siquiero lo sé yo porque, definitivamente, este personaje va definiendo, con el paso del tiempo, su propio camino.

sábado, 27 de marzo de 2010

Avatares de la vida

En su nuevo libro The Warcraft Civilization, el sociólogo William Sims Bainbridge sostiene que el juego en línea World of Warcraft presagia el futuro del mundo real.
Esto lo leí en una de las noticias que diariamente aparecen en Axxón pero por lo que estuve viendo son varios los medios a las que esta noticia les resultó interesante.
¿Por qué?
Básicamente porque trata sobre uno de los juegos colectivos más importantes hasta hoy, por las acciones y reacciones de sus jugadores en cuanto a lo social.
No voy a hacer aquí ningún estudio sesudo sobre esto, pero quiero transcribir aquí unos pocos mensajes que intercambié con Eduardo Carletti y Alejandro Alonso sobre este tema a través de la lista de correo de Axxón.

Dije yo: "Si bien no me pareció ni sorprendente ni muy sesudo (porque pienso bastante parecido a este sociólogo), me gustó la entrevista sobre World of Warcraft como experimento social. No es la primera vez que lo oigo, y oí de políticos que "practicaban" metiéndose a liderar en alguno de los clanes."

Ese "oigo" son noticias antiguas y otras notas que fui leyendo desde que el juego cumplió un año (¿cuántos van?). Y también osbre algunos otros juegos similares en cuanto al "planteo social". Y no juegos, tal el caso de Second Life.

A lo que Edu respondió: "Es MUY interesante lo que surge de la entrevista: son sociedades que están funcionando. Lo dice un sociólogo que estudia eso, escribió y está escribiendo libros, y según parece no es el único.
Lo que más me impactó es el concepto de la "inmortalidad" del personaje que delineó. Los avatares que se quedan sin su persona siguen ahí, deambulando, con las características de quien los definió. Y según dice este señor, la idea de las empresas de programación es hacer ese "deambular" (un alma en pena) más sofisticado, es decir, que el programa utilice lo que "aprendió" de la persona que jugó con ese avatar para hacer que el personaje adquiera una vida propia.
Imaginate una evolución de... digamos... 10 años, o 20 años.
Puede ser MUY interesante. De hecho, a  mí me despíerta ideas.
Aunque sea algo que desde la ficción ya se ha tratado, ahora hay una fuerte conexión con base real. Es decir, deja de ser especulación pura y muestra el comienzo del hilo de una madeja que podría adquirir una solidez muy real en el futuro.
"

Mmmm....
Bien quisiera estar dentro de la cabeza de Eduardo. Sabiendo más o menos como piensa eso debe estar MUY jugoso.

Y se prendió Ale, que agregó: "Coincido con Edu y Dany.
Lo primero que ayudó a virtualizarnos fue el lenguaje oral (imaginen a los primeros hombres contando las hazañas del abuelo alrededor del fuego). Las palabras creaban avatares (ya que la persona no estaba presente). Era una virtualización no interactiva, como la de los libros luego, con el lenguaje escrito. Ese mismo lenguaje luego permitió una nueva clase de virtualización interactiva (imaginemos un intercambio de correo físico con alguien que no conocemos).
Pero hoy los avatares nos transforman en entidades nuevas, con una existencia compleja (y ahora empezamos a darnos cuenta que independiente), que interactúan de manera inmediata con otros avatares.
Es muy groso.
Me puse filosófico.
"

Uy, esto también está jugoso. En especial porque marca una pauta distinta de la virtualización: su sentido cultural y social. Y lo ato con algo que dijo William Sims Bainbridge en la entrevista que puede leerse en la nota: es necesario rescatar y mantener, como patrimonio de la humanidad, aquellos mundos que se van cerrando.
Explico a quienes no saben a qué me refiero: estos mundos son, a nivel informático, una base de datos. Esa base de datos guarda todo lo sucedido desde la creación de ese mundo y sus parámetros iniciales, que son configurables (es decir, un mundo es una instalación de World of Warcraft en un servidor determinado al cual se conectan los jugadores a través de la red), la aparición o nacimiento de cada jugador (con los parámetros que cada jugador quiso configurar desde una paleta más o menos limitada) y cómo ése avatar fue evolucionando junto con todos sus congéneres a lo largo del tiempo.
Es muy interesante para mí que se estudie un juego como estos como experimento social porque, en realidad, todos los juegos son fenómenos sociales, pero no muchos juegos permiten que dentro de sí mismos se creen otras sociedades con sus propias pautas y reglas que van evolucionando. Y que evolucionan, claro está, a un ritmo más rápido que las nuestras, en el mundo analógico.
Es muy interesante que se piense en estos mundos como necesarios de preservar como patrimonio de la humanidad. ¿Por qué no? Son la expresión de un elevado grupo de personas, en sus avatares, quienes juegan en parte vuelcan un poco de sí mismos, han creado cosas, ¿por qué descartarlo cuando no sólo podemos preservarlos, sino que además podemos hace que sigan viviendo por su cuenta?
Bueno, parte de eso es lo que se pretende: que aquellos avatares abandonados por sus jugadores pasen a formar el ejército de personajes no jugadores (personajes controlados por pautas de inteligencia artificial, no por una persona física) pero basándose en todo lo aprendido junto al jugador que lo manejó/al que representó.

Volviendo al mensaje de Edu, yo respondí: "Otra cosa interesante que en parte marcás es que son sociedades que funcionan con recursos limitados. ¿Será por eso que funcionan? ¿O todo es un espejismo porque en realidad no es más que un juego?
Yo dudo que sea así. Jamás jugué a WoW, pero en casa tengo tres jugadores bastante asiduos. He visto actitudes vandálicas de parte de algunos jugadores (como por ejemplo emboscar y matar a avatares de jugadores menos expertos, con menor nivel, para incrementar el propio). Y he visto cómo han reaccionado a estos ataques (por ejemplo, lo "fajan" en grupo y lo eliminan ("acá no se jode").
Yo estoy siguiendo otra línea de juegos, también sociales, donde no hay violencia (con la realidad me alcanza). Y veo que allí el cooperativismo funciona porque a todos les deja algo.
Son tendencias, pero en cierta forma estas minisociedades pueden servir para que aprendamos a vivir un poco más decentemente.
"

El juego al que me refiero es FarmVille. Quienes no lo juegan lo ven como algo tonto. De hecho, yo mismo lo veía así hasta que tuve la mala idea de empezar a jugarlo, principalmente por curiosidad. Rápidamente noté que exige, para jugarlo bien, un alto grado de intercambio y cooperación entre los distintos vecinos. El juego evoluciona en cuanto a lo que podemos hacer y en cuanto a lo que los creadores le siguen agregando (teóricamente el juego aún está en beta, aunque no tengo idea de la cantidad de jugadores que participan alrededor del mundo, un número que imagino alto). Y hay muchos más juegos similares (varios de la misma empresa productora, Zynga) lo que me dice que la cosa funciona.
Pero resalto eso: los jugadores, para ganar, deben trabajar en conjunto. Algo que venimos necesitando en nuestro complejísimo mundo real y que, por varias razones, parece que nunca alcanzamos.

jueves, 18 de marzo de 2010

Noticias de varios colores

Buenas.

Las cosas andan un poco abandonadas nuevamente por este lado. Las causas son muchas, por empezar eso que solemos hacer seguido, que es trabajar, y después algunas otras formas de despejar la cabeza, que por lo visto necesitaba para recuperar fuerzas creativas.
Intentaré hacerlo con calma, porque no lo quiero hacer ni muy largo, para no aburrir, ni muy desordenado, pero estoy en la cama, descansando la espalda, y con tiempo para desquitarme del abandono que sufrió este canal de comunicación: ¿Hay alguien del otro lado? ¿Alguien que no sea yo lee esto?

Y voy a ir del hoy para atrás, esperando no olvidarme de nada, pero seguramente habrá algún ida y vuelta, porque en estos últimos meses pasaron muchas cosas.

La mala noticia es que estoy con una lesión un poco tonta (una hernia de disco, ya encontrada después de años de decir "no tenés nada", pero que debo seguir investigando con algún especialista). Lo comento porque es bastante molesta y me saca las ganas de estar sentado dibujando (escribir puedo hacerlo en la cama, si es necesario, pero no es algo que ahora mismo me llame la atención). Sigo escribiendo mucho.... pero es código (programas de computadora) o material educativo.
Sin embargo, Febrero fue un mes extraño, ya que estuve presente en al menos dos medios:
En la revista Próxima, donde apareció un cuento mío, esta vez firmado a mi nombre (ya había aparecido en Axxón, pero con seudónimo), Se trata de "El recado cumplido", en el que utilicé 10 palabras elegidas por Jorge Luis Borges (un viejo ejercicio traido por Sergio Gaut vel Hartman a su Taller 7). Este tipo de trabajos me dio bastantes satisfacciones, porque otro par de cuentos que escribí y de los que más quiero fueron disparados por grupos de 10 palabras: "La Picazón" y "¡Rataplán!". Estas palabras fueron extraidas de listas encontradas en el blog homónimo.
Y ya que hablamos de Axxón, en Enero y Febrero salí varias veces: desde la tapa de este segundo número (realizada por completo con ta tabletita que me compré a fin del año pasado), algunas ilustraciones de cuentos y, como sin pena ni gloria, la aparición de un breve titulado "Rituales de la moda".
Lo curioso es que hoy recibí a través de la lista de Axxón (si les gusta la CF y no están anotados ahí corran a hacerlo) en siguiente mensaje, de parte de Ricardo Giorno:
Vino la maestra de lengua de 6to. grado de la Esc. Nº 1 - D.E. 17 y me trajo unas hojas tamaño carta, impresas a una cara.
El título ya me entusiasmó: "Antología de Ciencia Ficción 2010"
"¿Se lo vas a dar a tus alumnos?", le dije. "Sí, lo dejo porque los papis van a venir a encargarte los juegos"."¡¿Buenísimo! Por fin los pibes van a disfrutar algo entretenido en lugar de los plomazos que siempre dan". "Esa es la idea". Y se fue.
Y yo me fui directo al índice, tal como chancho a la batata, y ahí,  entre Bradburyes y Asimoves, me topé con "Rituales de la moda" del escritor argentino Carlos Daniel Joaquín Vazquez.

¿No está bueno?

Un abrazo
Ric
Claro que está bueno, es una alegría y una sorpresa, y me parece interesante que los maestros se ocupen de dar a conocer no mi obra, sino la CF como género LITERARIO y no cinematográfico, solamente, investigando y viendo qué sale. Seguramente esta maestra lee Axxón y ojalá pueda ponerme en contacto con ella y ese curso para saber qué le llamó la atención de ese cuentito como para incluirlo en la antología. Si a los pibes se les mueve algo al leerlos, si alguna maestra se toma el laburo de investigar e incluir material "no clásico" en su currícula, al final, parece que vale la pena.

Pero estas no son todas las cosas que pasaron en esos meses. Seguí trabajando con la tapa del nuevo libro de la colección de Cuásar ("El Jardín de las Delicias", de Paula Ruggeri, con lo cual Luis Pestarini comienza en esta colección con su apuesta local), que ya está en imprenta y muy pronto estará disponible. Esta imprenta es más exigente con la forma de entregarles el material, así que tendré que aprender más cosas de diseño editorial, algo que me interesa cada día más y a lo que me gustaría dedicarle algo de tiempo,

Otra cosa sobre la que quería escribir es sobre El Enca. Después de mucho tiempo, esta semana me atrasé. Por un par de razones logísticas y técnicas (se rompieron un par de PCs en casa y andamos escasos de medios informáticos, con las herramientas que uso para hacer la historieta en la única máquina disponible y que compartimos cinco personas) sumado a que no puedo estar mucho tiempo sentado más allá del obligatorio (y que es mucho tiempo diario), perdí el enorme buffer de tiras que habíamos creado (creo que llegamos a más de 20) y ahora estoy en cama y sin las tiras, ¡caracho! Pero El Enca sigue, y muy pronto estará de nuevo on line, sumando muy posiblemente su propio sitio (veremos cómo hacemos para coordinar con Edu Carletti, de concretarlo, la aparición de la tira en Axxón, en donde se estrenarán las tiras y seguirá todo tal como hasta ahora, porque Axxón es la casa principal del Enca, eso es claro y obvio). Así que el sitio será para comentar y hacer otras cosas, ya veremos.

Volvamos a Próxima, porque aunque llegué tardísimo pude acercarme a su fiesta de cumpleaños, donde me perdí la charla de la editora (Laura Ponce) pero que me sirvió para ponerme en contacto con varias personas y además hacerme del numerito del que ya les hablé. No se pierdan ni la tapa (magistralmente creada por Guillermo Romano en base a "El Eternauta" ni la entrevista a Francisco Solano López. ¡Ni el resto del material! Esta revista no sólo mantiene su calidad número a número, sino que mejora todo el tiempo. ¿Cuál será su tope? Sé que Laura tiene muchas ideas, así que no lo sabremos.

Otra revista importantísima que llegó a mis manos es Cuásar, con su número 49. No me voy a poner a hablar de la calidad de la revista, porque siempre es muy buena, aunque quiero que tengan en cuenta el título "Elefantes melancólicos". No sé qué puede decirles el título, pero no se lo pierdan, hagan lo posible para hacerse con su número de Cuásar (Axxón, Cuásar y Próxima, qué terna de publicaciones, un lujo total para la literatura fantástica argentina. Y eso que no nombro a NM, con lo que estoy siemdo injusto hoy, pero me debo la lectura de un par de números para hablarles con mayor certeza).

Sigamos.
Volviendo a Axxón, hay muchas, muchas cosas para leer. Desde los editoriales de Eduardo hasta los cuentos, uno por uno, pero yo rescato a un autor que en un primer momento no me gustó (en una antología armada por la gente de la Feria del Libro) pero que se me ha revelado como un grande, creativo y sorprendente. Ese autor es Saurio. Busquen sus cuentos y no se van a arrepentir.

Otros autores y libros que vengo siguiendo/leyendo: Ricardo Germán Giorno y Claudia Cortalezzi, quien me hizo llegar la antología armada por gente de uno de los talleres de Marcelo Di Marco (Cuentos de la Abadía de Carfax) Yo leí la segunda antología, pero hay más y ya sé quién será la antologisa de la siguiente... El asunto es que me dio muchas ganas de leer los demás, porque casi todos los cuentos me gustaron mucho (rescato uno, además de los de Claudia y Ricardo) llamado "Perras in the nai", del cual les debo el nombre del autor.

Estoy leyendo Talón de Hierro, de Jack London. Es un libro soberbio, muy distinto a lo que ya había leido de este autor. Se trata de una distopía que retrata muy claramente... nuestra realidad ¡ja! En fin... cuando lo termine les cuento. Por ahora es una mazazo en la cabeza. También estoy siguiendo la reedición y publicación en los kioscos de diarios y revistas de las obras del Gordo Osvaldo Soriano, a quien lamentablemente perdimos muy joven. ¡Qué manera de manejar los diálogos! ¡Qué manera de hacer creíble lo desopilante!
Un libro que tengo muchas, pero muchs ganas de leer es Tríptico de Trinidad, de Carlos Gardini.

Bueno, al final me extendí mucho más de lo que pensaba, así que la corto acá. No sea cosa que me quede sin material para otras entradas. Por ejemplo, no dije nada sobre otros blogs (¿no les nombré el de Ale Alonso, Cronoelipsis, ni Las Armas del Reino II, de Saurio? ¡Qué raro!).

La sigo en la próxima, la cama llama a la fiaca, y la verdad es que debo descansar.
¡Habrá más información para este boletín!

jueves, 17 de septiembre de 2009

Ciencia Ficción y Filosofía

En mi viaje de hoy al trabajo leí con mucho interés y placer la entrevista a Teresa Pilar Mira de Echeverría en el número 3 de la revista Próxima. Es verdaderamente imperdible. De ella extraigo dos porciones (hay muchas más, por supuesto):


Para mí la Filosofía es Ciencia Ficción y la Ciencia Ficción es Filosofía. Los dos se dedican a romper los límites humanos. A quebrar esa ilusión llamada "realidad" que todos (humanidad e individuos) tejemos a nuestro alrededor. Son liberadoras a ultranza y bastante salvajes en su tarea.
Yo Creo que que la filosofía se ocupa de la parte teórica y la ciencia ficción de la parte práctica de la misma cuestión, como dos caras de una misma y exacta moneda.


Es cierto. Concuerdo. Yo estoy seguro de esto, que todos aquellos que crecimos bajo el influjo de la literatura especulativa de calidad que generaron los grandes autores del género (los clásicos y los más nuevos) determinan bastante mi visión del mundo en el que estamos inmersos. Política, religión, todo está embebido de ciencia ficción. Mis perspectivas de humanidad están felizmente contaminadas de CF.

Encuentro, más adelante:

[...] Leer (no simplemente descifrar palabras, sino leer de verdad) es como realizar un viaje, es una experiencia transfiguradora en un doble sentido: por un lado, el texto que estamos interpretando (así como se interpreta una pieza musical o como se vive un mito al recitarlo) muta bajo nuestro influjo, todo lo que sabemos, vivimos, creemos, dudamos, etc., afecta el modo en que lo entendemos y así, cuando leemos Pórtico, no leemos a Frederik Pohl sin más, leemos a “Pohl según Mira” o “Pohl según Ponce”, que son dos obras distintas a partir de un filón común (incluso cuando releemos un libro luego de un tiempo, la obra vuelve a cambiar por obra y gracia de nuestras nuevas experiencias acumuladas); pero así como la obra se ve afectada, del mismo modo nosotros nos vemos modificados. La lectura de una obra profunda como un buen relato filosófico o un buen texto de Ciencia Ficción (y el cambio está hecho ex profeso), se compara como un rito iniciatorio (no en balde la mayoría de la gente se acerca a la CF en su adolescencia) y quien cierra Duna o Ubik o 2001 tras leerlo, no es la misma persona que era cuando lo abrió por primera vez. Algo ha cambiado en ella, la lectura fue un viaje en toda la profundidad que este término implica.


Esto tiene que ver más con las interpretaciones de la lectura a través de las lecturas y experiencia previas y del momento (y tiene que ver con un comentario que hice en el blog Cronoelipsis de, quién más, mi amigo Ale Alonso).

No quiero agregar más, prefiero que vayan, consigan y lean la entrevista, que no tiene desperdicio.

miércoles, 1 de julio de 2009

Encarrile y vuelve

Por fin una buena.
¿Una buena? Bah, para mí sí.
Después de un año y pico, y luego de pensarlo varias veces, hoy se publicó la tira 392 de El Encarrilador.
No hay demasiado más para decir, salvo que estoy contento por su vuelta.
De paso, El Enca estrena su propia página en Facebook (no podía quedar fuera de este fenómeno web), donde posiblemente agregue cosas del backstage de la creación de las tiras y cosas que van a quedar seguramente fuera de los cuadritos. Y además estrena su propia cuenta de mail.
Esta tira va de regalo de cumpleaños para mi primo Ale Álvarez (je).

domingo, 19 de abril de 2009

La espalda de las cosas

Cuarenta y uno. Cumplidos. Gastando cuarenta y dos desde hoy.
Y los arranqué medio caliente.

¿Por qué?
Hace unos días apareció en varias listas (en la de Axxón seguro) un comentario a una nota que (otra vez) hace referencia al "cuento más breve del mundo".
Esta nota dice que Wired, "hace unos pocos meses" (noviembre de 2006 no me parece que sea "hace poco") convocó a escribir minificciones recordando aquel "For sale: baby shoes, never worn" de Ernest Hemingway. Y sigue la perorata transcribiendo varios ejemplos, y haciendo referencias a otros ejemplos, comparando la literatura americana con la "otra" literatura americana: la del sur del continente.
Esto hubiese quedado ahí si, después de varias idas y vueltas entre varios colisteros, alguien no hubiese saltado con que el autor (un señor llamado Eduardo Berti) es, aparentemente, un académico. ¡Fue amigo de Borges! ¡Ganó premios en Europa!
Pero parece que vive en un placard: aparentemente no se codea con la gente, se rodea sólo de otros académicos, ¡no usa Internet!
Bueno, si llegó a ser amigo de Borges posiblemente sea un hombre mayor; tal vez no pueda leer bien y tal vez leer de la pantalla le sea imposible.

¿Entonces?

Entonces es que, la verdad, me tienen bastanta inflada la paciencia con la "opinionibilidad" de estas personas, que hablan sin conocer y ocupan espacios que, ya, deberían ocupar otros. ¿Cómo puede ser que salgan "prestigiosas" antologías de la ciencia ficción argentina o latinoamericana que no contengan obras de los autores crecidos de los noventa para acá, y sigan publicando cosas de los setenta? ¿Cómo puede ser que se hable de autores bastante mayorcitos (cuando no muertos) y muchas veces dedicados a otras literaturas, cuando hemos tenido varios UPC en esta punta del continente? De no ser por el arduo y continuo laburo de unas pocas personas que, curiosamente, salen del fandom, el académico mundo de las letras sigue hablando de nuestra literatura fantástica solamente porque tiene boca... cuando habla. No está mal recordar a estos autores y disfrutar nuevamente de sus obras (yo sigo sin entender cómo "La invención de Morel", por nombrar una obra que a mí me gusta mucho, no forme parte de la literatura obligatoria en las escuelas secundarias argentinas?
¿Ven? Acá hay un ejemplo de un GRAN tipo que nunca se la creyó, y que siempre se mantuvo cerca nuestro: Adolfo Bioy Casares. ¡Y eso que él también fue amigo de Borges!
Decía (perdón por ladisgresión) que no está mal honrar a estos autores, pero creo que deberían salir del frasco y ver qué pasa allá afuera.

La verdad, creo que no necesitamos de ellos, los académicos, sino que ellos necesitan de nosotros si no quieren morir encerrados en un frasco adornado de encajes. Pero da bronca ese ninguneo gratuito y generalmente basado en ignorancia académica. ¿Nunca se va a tomar en serio el trabajo del mundo "no académico"? ¿Cuándo van a salir de ese frasco? Por tomar un ejemplo foráneo, Dick tuvo que morirse para que se den cuenta de lo valioso de muchas de sus (muchísimas) obras, de su perturbadora visión de nuestra realidad. Y así con muchos.
Yo opino que así como la vida, la literatura muchas veces la hace la gente de la calle. No sólo la que escribe, sino también la que la habla, la moldea, la deforma, la vuelve a formar. La que va y elige un libro, lo compra, lo consigue, lo lee "de ojito" en un tren o de prestado.
Así se hacen las historias, nacen nuevos mitos, nuevas ideas y formas de decirlas. No hace falta que venga un académico a darle validez. Cuando él llegue siempre verá la espalda de las cosas, desde atrás, estudiándolas cuando ya hayan pasado.

domingo, 29 de marzo de 2009

Chau portada, hola portadas

Hoy leí en La Razón una nota titulada "¿El fin del Arte de tapa?", firmada por Romina Smith. Esta nota de opinión habla sobre el futuro del Arte de tapa en los discos y su posible extinción de la mano de los nuevos canales de distribución. Habla también de cómo se fue adaptando este medio de expresión a los cambios sufridos por el "soporte" del arte sonoro.
¿Quién no recuerda una tapa de disco en especial? ¿Quién no asocia determinada imagen con una canción, un disco o una banda? Yo, por ejemplo, veo un rayo de luz que pega en un prisma y se abre en un abanico de colores, todo sobre un fondo negro, y escucho a Pink Floyd. Hay miles de ejemplos, cada uno tendrá el suyo o los suyos.
Lo importante, creo, es que la cosa no se va acabar. Hay un error conceptual en eso, el error de pensar que uno trafica átomos, cuando la música es básicamente información... y el arte de tapa también.
Digo, nomás, y más viendo la forma en la cual uno hoy busca y reconoce la música en los distintos reproductores, que uno no sólo no va a prescindir del arte de tapa, ¡sino que lo va a necesitar!
¿Se imaginan buscar una canción, entre cientos o miles, y tener que buscarla por nombre en esta época de imágenes? ¿Quién no se tienta con un iPod o similar (lo tengas o no) cuando recorre la pantallita con el dedo y ve las tapitas deslizándose?
¡Vamos! Yo no quiero más arte de tapa, ¡quiero arte de tema!
¿Por qué no? ¿Acaso no hay videoclips? ¿No les gustaría tener una imagen que represente eso que estás escuchando?
Yo sí, yo lo quiero. ¿Cuánto puede encarecer si no tengo que imprimir nada? ¿Cuánto puede dar de valor agregado?
Las posibilidades se expanden, difícilmente se acorten en esta era digital.
Hay que imaginárselo, nomás.