sábado, 9 de junio de 2012

El artista invisible

Dentro de las publicaciones dedicadas al fantástico que conozco, no suele ser común el reconocimiento a la obra de un tipo de artista que suele pasar invisiblemente ante los ojos (paradoja mediante) de los observadores. Claro que su labor, al menos en estos medios, es la de acompañar. Partenaires necesarios o no, tengo la sensación de que son pocos, muy pocos, los que hacen algún comentario sobre el difícil arte-oficio de la ilustración.
Inmersos en una sociedad visual, estamos acostumbrados a la existencia omnipresente de las imágenes, como si las mismas brotaran sobre el papel (analógico o digital) conejilmente, una detrás de otra y de manera sobrenatural.

Mientras escribo estas líneas levanto la cabeza y ante mí, autografiada, cuelga una obra de Ciruelo. Más allá, dos más del mismo autor. Por toda la casa hay dibujos o pinturas, los primeros generalmente míos, las pinturas de Laura, mi esposa. Con estilos muy distintos, las formas y los colores nos unen. Verla dibujar o pintar hace que yo mismo tenga ganas de tomar mis útiles y emprender una nueva obra. Ella me moviliza, me inspira al igual que las musas.
Si no es la primera vez que pasan por aquí sabrán que, salvo la música (que me sigue esquivando, aunque cada vez menos) en todo me enrosco y termino haciendo algo. Bien, mal, pero hago. Y cuando pasa eso, cuando uno está libre para dibujar o pintar, la mano fluye, las formas nacen y crecen, y nadie nos detiene, porque la creatividad, en ese momento, está a full.
Pero ilustrar un cuento o un libro es otra cosa. Quien no lo sufra en carne propia (ilustrador, escritor o editor) sabe lo difícil que puede ser ilustrar un texto. Uno no puede dibujar cualquier cosa. O sí.
Desde mi punto de vista hay dos formas de acompañar una historia a través de la ilustración: una es buscar una imagen bella que pueda o no estar relacionada al texto; la otra, hacer una ilustración inspirada en el mismo, pero que debe tener la sutileza de no contar de más, no romper la magia que forman las palabras.
Todo gran capocómico tuvo (tiene) alguien que le da pie para rematar la broma, un interlocutor de nivel que brilla con luz propia pero sin hacerle sombra: eso mismo es lo que intenta ser y hacer un ilustrador.
Por último, conozco el oficio de corrector literario, pero no el de corrector plástico. La obra del ilustrador es propia, y completamente suyos los defectos y las virtudes. Y también suyo parece ser el silencio ajeno, ya que suele ser el omnipresente artista invisible.

No es por mí (no sólo por mí) que escribo esto. Va también como agradecimiento a todo aquel que con su inspiración, su mano desinteresada, acompaña la obra de escritores y periodistas. Por agregar ese plus al bello arte de las palabras, por inspirarme todo el tiempo y enseñarme a contar sin develar, por alegrar mi vida a través de la magia de los colores y las formas.

[Esta nota no lleva ilustraciones pues ningún ilustrador fue sacrificado para la realización de la misma. Todo se verá más plano, pero quedaré en paz con la Asociación Internacional de Protectores del Artista Invisible]

domingo, 27 de mayo de 2012

Vicios

Sentirse un renacentista en el siglo equivocado es un poco complicado. Más que nada cuando uno despunta los vicios de andar entre las ciencias y las artes, leyendo, estudiando, escribiendo programas para computadoras o literatura, casi indistintamente, o dibujando/pintando, que es lo que "más me llama la atención" en estos últimos tiempos.

Además, uno quiere estar con la familia, cubrir las necesidades de afecto propias y ajenas, ver amigos, cumplir con esa cuota de servicio a la sociedad que hace falta y viene bien... Digan que a uno le gusta trabajar, y que tiene trabajos de los que disfruta, pero tampoco es para andar tirando cuetes.

¿Cómo es? ¿Cómo se hace? Necesito que el tiempo se estire, que me dé más sin correr tan rápido. Y encima hay que dormir, comer, ir al baño... ¡viajar! ¿Dónde están esos teletransportadores que me prometieron?
Puedo aprovechar, como sardina parada, y leer algo en el subte, entre empujón y empujón. Pero no me veo preparando una ilustración, o escribiendo (bueno, sí, corregir textos así se puede... a veces). Y sumemos ahora que me empezó a picar bastante la arquitectura...

Es complicado. Voy a tener que empezar a dejar estos vicios. Así no hay tiempo que alcance.

jueves, 17 de mayo de 2012

Besos

Recuerdo un beso compartido en un umbral, largo y agridulcemente triste; recuerdo otro, apurado y adolescente, con un entrechocar de dientes justo cuando llegaba el colectivo. Pero ninguno como el tuyo, a la vez soplo, aquel que marcará el final de mi camino.

lunes, 30 de abril de 2012

De la cabeza

Desde hace 16 meses estoy colaborando en Axxón en cuanto al armado de cada número. Y entre las tareas que me tocan, una es la de armar los encabezados que se ven en cada número. Y es una linda tarea, porque tiene su desafío: como muchas de las tapas no son apaisadas (es decir que son más altas que anchas) y son lo suficientemente chicas como para no ocupar todo el espacio disponible, hay que hacer una tarea de recreación que tiene su encanto.
Hay algunas que quedaron más logradas que otras, pero prefiero que las juzguen ustedes mismos.
¿Y qué pensarán los autores de las tapas respecto a la alteración de sus obras?

Aquí están las 16 que salieron hasta ahora:

Axxón 214, Enero de 2011 - Tapa de David Puertas
Axxón 215, Febrero de 2011 - Tapa de Yaguareté
Axxón 216, Marzo de 2011 - Tapa de David Puertas
Axxón 217, Abril de 2011 - Tapa de José Manzanedo Luis
Axxón 218, Mayo de 2011 - Tapa de Santiago Caruso
Axxón 219, Junio de 2011 - Tapa de Marcelo Hernán Sánchez
Axxón 220, Julio de 2011 - Tapa de Medusa, the dollmaker
Axxón 221, Agosto de 2011 - Tapa de Guillermo Vidal
Axxón 222, Septiembre de 2011 - Tapa de Laura Paggi
Axxón 223, Octubre de 2011 - Tapa de Claudio "Maléfico" Andaur
Axxón 224, Noviembre de 2011 - Tapa de Guillermo Vidal
Axxón 225, Diciembre de 2011 - Tapa de Dark Akelarre
Axxón 226, Enero de 2012 - Tapa de Laura Paggi
Axxón 227, Febrero de 2012 - Tapa de SBA
Axxón 228, Marzo de 2012 - Tapa de Guillermo Vidal
Axxón 229, Abril de 2012 - Tapa de Valeria Uccelli

sábado, 28 de abril de 2012

Felices 8 años, Encarrilador

El Encarrilador, de astronauta, junto a su compañero Wil2
Hace 8 años, y casi por accidente (no lo voy a contar de nuevo) nació El Encarrilador. Con un par de interrupciones y un promedio de dos tiras por semana, llegó a las 500 tiras, la última publicada el 31 de octubre de 2010.
Hay una continuación, la que espero armar y empezar a publicar en algún momento del corriente año. Mientras, pueden disfrutar de las tiras en Axxón o en el blog del Enca.

Por lo pronto, me deseo a mí mismo, y a mi querido compañero dibujado, un muy buen feliz cumpleaños.


sábado, 21 de abril de 2012

Mil gracias

Voy a hacer algo que nunca, nunca, nunca se ha hecho: agradecerles a todos los que me desearon un feliz cumpleaños, por los más variados medios.

Por más que sea fácil darle al "feliz cumple" de Facebook, por más recordatorios que ofrezca una lista, hay que hacerlo. Y una gran mayoría me trajo, al responderles, lindos recuerdos.

En fin, gracias a todos por sus demostraciones de cariño, con muchos de ustedes estoy en deuda.

Nos escribimos,
Daniel

sábado, 10 de marzo de 2012

Martín Adrián Ramos (19/7/1972-7/3/2012)

La vida es eso encerrado entre dos milagros: cuando nacemos y cuando nos vamos. Más allá de las creencias, y de lo que después se diga de uno, lo mejor que queda de nosotros es esa huella que marcamos en aquellos con los que tenemos contacto.

Vos, Martín, a tu manera, supiste demostrar con tu simpleza y generosidad que es posible compartir con muchos y con saldo siempre positivo. Claro, al lado de Laura, que es un cohete, parece fácil quedar en un aparente segundo plano.
Suena muy fácil verte así: como un niño grande. Por tus gustos en el dibujo, en el cine, en los libros. Siguiendo hasta último momento las historietas de zombies, las ilustraciones con minas y espadas, las naves más locas... y tus faltas de ortografía. Pero nada de esto te marca tanto como tu necesidad de compartir que nunca quedó en el amague.

Matt Shield, Tincho querido, El Enca y yo te damos las gracias por regalarnos algo de tu tiempo, aquella charla en el bar de Moreno, los CDs, las tertulias, PórticoCF y todas esas cosas chiquitas que hacen que una persona se apropie de parte de otra, esa que llamamos amistad (de la de verdad, no la de Facebook).
Quedate tranqui, porque a Laura la rebancamos, y como último regalo dejaste un pequeño grupo muy unido que está ahí, al pie del cañón, para lo que haga falta.

Bueno, nada más por ahora.

¡Ah! Te aviso que atrás tuyo se fue Moëbius. Seguramente lo sabés, pero atajálo y mangueale algún dibujito. El día que me toque a mí te llevo más tiras del Enca, y compartimos, ¿dale?