martes, 21 de abril de 2009

Don Gregorio

Parece que se está yendo alguna gente. Este fin de semana se fueron Ballard, y alguien menos conocido por el común de los lectores de Ciencia Ficción pero sí valioso en la ciencia local y por qué no del mundo. Me acabo de enterar por una noticia que me llegó por el servicio de mensajería del diario La Nación.
Si no saben quién fue don Gregorio Klimovsky, vayan y lean como lo hice yo.
Voy a escribir una frase muy trillada: ¿Qué nos pasa a los argentinos (que sabemos quiénes son los científicos de allá afuera, pero que generalmente desconocemos a los nuestros)?
Claro, la ciencia local no es noticia, salvo como curiosidad. ¿Quién, del común de la gente, apoya a nuestros científicos? ¿Qué programa caza talentos y los beca para que se desarrollen?
Claro, ya sé: estamos demasiado ocupados candidateándonos testimonialmente como para estar pensando en nuestro país como patria.
Así nos va.
Don Gregorio, no tuve la dicha de conocerlo, aunque reconozco (aunque sea de nombre y un piquitín de trayectoria, a algunos de sus discípulos). Aún así le dedico mi tardío afecto y brindo porque la ciencia argentina (y los argentinos en general) encontremos la forma de hacer las cosas bien, de una vez por todas y para siempre.

domingo, 19 de abril de 2009

La espalda de las cosas

Cuarenta y uno. Cumplidos. Gastando cuarenta y dos desde hoy.
Y los arranqué medio caliente.

¿Por qué?
Hace unos días apareció en varias listas (en la de Axxón seguro) un comentario a una nota que (otra vez) hace referencia al "cuento más breve del mundo".
Esta nota dice que Wired, "hace unos pocos meses" (noviembre de 2006 no me parece que sea "hace poco") convocó a escribir minificciones recordando aquel "For sale: baby shoes, never worn" de Ernest Hemingway. Y sigue la perorata transcribiendo varios ejemplos, y haciendo referencias a otros ejemplos, comparando la literatura americana con la "otra" literatura americana: la del sur del continente.
Esto hubiese quedado ahí si, después de varias idas y vueltas entre varios colisteros, alguien no hubiese saltado con que el autor (un señor llamado Eduardo Berti) es, aparentemente, un académico. ¡Fue amigo de Borges! ¡Ganó premios en Europa!
Pero parece que vive en un placard: aparentemente no se codea con la gente, se rodea sólo de otros académicos, ¡no usa Internet!
Bueno, si llegó a ser amigo de Borges posiblemente sea un hombre mayor; tal vez no pueda leer bien y tal vez leer de la pantalla le sea imposible.

¿Entonces?

Entonces es que, la verdad, me tienen bastanta inflada la paciencia con la "opinionibilidad" de estas personas, que hablan sin conocer y ocupan espacios que, ya, deberían ocupar otros. ¿Cómo puede ser que salgan "prestigiosas" antologías de la ciencia ficción argentina o latinoamericana que no contengan obras de los autores crecidos de los noventa para acá, y sigan publicando cosas de los setenta? ¿Cómo puede ser que se hable de autores bastante mayorcitos (cuando no muertos) y muchas veces dedicados a otras literaturas, cuando hemos tenido varios UPC en esta punta del continente? De no ser por el arduo y continuo laburo de unas pocas personas que, curiosamente, salen del fandom, el académico mundo de las letras sigue hablando de nuestra literatura fantástica solamente porque tiene boca... cuando habla. No está mal recordar a estos autores y disfrutar nuevamente de sus obras (yo sigo sin entender cómo "La invención de Morel", por nombrar una obra que a mí me gusta mucho, no forme parte de la literatura obligatoria en las escuelas secundarias argentinas?
¿Ven? Acá hay un ejemplo de un GRAN tipo que nunca se la creyó, y que siempre se mantuvo cerca nuestro: Adolfo Bioy Casares. ¡Y eso que él también fue amigo de Borges!
Decía (perdón por ladisgresión) que no está mal honrar a estos autores, pero creo que deberían salir del frasco y ver qué pasa allá afuera.

La verdad, creo que no necesitamos de ellos, los académicos, sino que ellos necesitan de nosotros si no quieren morir encerrados en un frasco adornado de encajes. Pero da bronca ese ninguneo gratuito y generalmente basado en ignorancia académica. ¿Nunca se va a tomar en serio el trabajo del mundo "no académico"? ¿Cuándo van a salir de ese frasco? Por tomar un ejemplo foráneo, Dick tuvo que morirse para que se den cuenta de lo valioso de muchas de sus (muchísimas) obras, de su perturbadora visión de nuestra realidad. Y así con muchos.
Yo opino que así como la vida, la literatura muchas veces la hace la gente de la calle. No sólo la que escribe, sino también la que la habla, la moldea, la deforma, la vuelve a formar. La que va y elige un libro, lo compra, lo consigue, lo lee "de ojito" en un tren o de prestado.
Así se hacen las historias, nacen nuevos mitos, nuevas ideas y formas de decirlas. No hace falta que venga un académico a darle validez. Cuando él llegue siempre verá la espalda de las cosas, desde atrás, estudiándolas cuando ya hayan pasado.

domingo, 29 de marzo de 2009

Chau portada, hola portadas

Hoy leí en La Razón una nota titulada "¿El fin del Arte de tapa?", firmada por Romina Smith. Esta nota de opinión habla sobre el futuro del Arte de tapa en los discos y su posible extinción de la mano de los nuevos canales de distribución. Habla también de cómo se fue adaptando este medio de expresión a los cambios sufridos por el "soporte" del arte sonoro.
¿Quién no recuerda una tapa de disco en especial? ¿Quién no asocia determinada imagen con una canción, un disco o una banda? Yo, por ejemplo, veo un rayo de luz que pega en un prisma y se abre en un abanico de colores, todo sobre un fondo negro, y escucho a Pink Floyd. Hay miles de ejemplos, cada uno tendrá el suyo o los suyos.
Lo importante, creo, es que la cosa no se va acabar. Hay un error conceptual en eso, el error de pensar que uno trafica átomos, cuando la música es básicamente información... y el arte de tapa también.
Digo, nomás, y más viendo la forma en la cual uno hoy busca y reconoce la música en los distintos reproductores, que uno no sólo no va a prescindir del arte de tapa, ¡sino que lo va a necesitar!
¿Se imaginan buscar una canción, entre cientos o miles, y tener que buscarla por nombre en esta época de imágenes? ¿Quién no se tienta con un iPod o similar (lo tengas o no) cuando recorre la pantallita con el dedo y ve las tapitas deslizándose?
¡Vamos! Yo no quiero más arte de tapa, ¡quiero arte de tema!
¿Por qué no? ¿Acaso no hay videoclips? ¿No les gustaría tener una imagen que represente eso que estás escuchando?
Yo sí, yo lo quiero. ¿Cuánto puede encarecer si no tengo que imprimir nada? ¿Cuánto puede dar de valor agregado?
Las posibilidades se expanden, difícilmente se acorten en esta era digital.
Hay que imaginárselo, nomás.

viernes, 27 de febrero de 2009

Aforismo 1

Existe un mundo mejor: en él no hay computadoras

viernes, 6 de febrero de 2009

¿Viejo dicurso?

Hola. Soy Severn Suzuki, representante de ECO (Environmental Children’s Organisation), Organización Infantil del Medio Ambiente. Somos un grupo de niños de 13 y 14 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo. Nosotros mismos recaudamos el dinero para venir aquí y decirles a ustedes, adultos, que tienen que cambiar su forma de actuar. No he venido aquí a hablar de mis objetivos. Lucho por mi futuro.

Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyos lloros siguen sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.

Tengo miedo de tomar el sol a causa del agujero en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar con mi padre a Vancouver, mi hogar, hasta que hace unos años encontramos un pez lleno de tumores. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, desvaneciéndose para siempre.

Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletas de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean. ¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?

Todo esto ocurre ante nuestros ojos y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy sólo una niña y no tengo todas las soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen. No saben como arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben como recuperar los salmones de las aguas contaminadas. No saben como resucitar un animal extinto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben como arreglarlo, por favor, dejen de romperlo.

Aquí deben ser delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad son madres y padres, hermanos y hermanas, tías y tíos, y todos ustedes son el hijo de alguien.

Aún soy sólo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco billones de miembros, de hecho por treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso. Aún soy sólo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo. En mi rabia no estoy ciega, y en mi miedo no estoy asustada de decir al mundo cómo me siento.

En mi país derrochamos tanto... Compramos y despilfarramos, compramos y despilfarramos, y aún así los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder parte de nuestros bienes, tenemos miedo de compartir. En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos soprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de esos niños nos dijo: “Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropas, medicinas, hogares y amor y afecto”. Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué somos nosotros, que lo tenemos todo, tan codiciosos? No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda, que podría ser uno de esos niños que viven en las favellas de Río; que podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; una víctima de la guerra en Oriente Medio o un mendigo en India.

Aún soy sólo una niña y sé que si todo el dinero gastado en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, la Tierra sería un lugar maravilloso. En la escuela, incluso en el jardín de infancia, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y no ser codiciosos. ¿Entonces por qué salen afuera y se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?

No olviden por qué asisten a estas conferencias, lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: “todo va a salir bien”, “esto no es el fin del mundo” y “lo estamos haciendo lo mejor que podemos”. Pero no creo que puedan decirnos eso más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: “Eres lo que haces, no lo que dices”.

Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Los desafío: por favor, hagan que sus acciones reflejen sus palabras.

Gracias.



Este discurso fue dado en Río de Janerio por Severn Cullis-Suzuki ante los representantes de la ONU y otros altos funcionarios durante el "Earth Summit" de 1992. En ese momento, ella no tenía más que 13 años, y me produce un enorme placer saber que personas tan jóvenes puedan tener tal claridad de pensamiento. También me causa mucha vergüenza, porque mientras ella es hoy activista ambiental, licenciada en biología evolutiva y ecología por la Universidad de Yale y ha estado involucrada en varios proyectos asociados a estos temas que en realidad nos involucran a todos. Ella está dedicando su vida a hacer de este mundo un mejor lugar para vivir.

¿Y qué hacemos nosotros, hoy? Yo, personalmente, hago muy poco más allá de preocuparme. Muchas veces pienso cuál es el mundo en el que están creciendo nuestros hijos. Muchas veces pienso si veré a mis nietos vivir en un mundo digno. Y generalmente quedo asqueado, avergonzado, decepcionado por nuestro accionar diario. Como argentino, como habitante de esta parte del planeta, donde casi todas las decisiones apuntan a mejorar el bienestar de pocos, a pesar de las banderas de justicia e igualdad social que esgrimen los últimos gobiernos que hemos tenido y tenemos (no me importa si es porque son poco imaginativos, ineptos, egoístas o porque están atados de pies y manos). Porque cada día estamos más apretados por el costo de vida, porque cada vez nos cuesta más mantener a nuestros hijos alimentados, educados y en un ambiente confortable, aún cuando yo, como ejemplo más cercano, dedico dieciséis horas diarias de mi vida en trabajar para darles alguna posibilidad de futuro. Porque vemos que en realidad nadie está preparado para llevar adelante un mundo lleno de seres humanos que buscan un placer engañoso e inexistente,y porque somos incapaces de pensar de forma diferente, más allá del hedonismo. ¡Consuman, compren, gasten!, gritan los medios, aún cuando nos castigan con una de las mayores crisis que pudieron existir hasta hoy a causa de un modelo agotado y las ansias irreflenables de unos pocos por acumular más poder político y económico. Todo esto me da mucha vergüenza.

Y también me da vergüenza que, como creadores de mundos imaginarios, muy pocas veces, en realidad casi nunca, seamos capaces de imaginar y crear un mundo mejor. No somos capaces de generar ideas positivas, ingeniosas, que posibiliten que otros tomen decisiones menos desacertadas. Porque somos incapaces de imaginar soluciones que vayan más allá de levantar la bandera de alerta y decir "somos una mierda".
¡Vamos, amigos escritores! Imaginemos, creemos, posibilitemos mejores ideas, soluciones pequeñas, parciales, insignificantes si se quiere, pero comencemos a hacer algo. Si no son nuestras manos, que sea nuestramente la que posibilite o al menos aliente a la creación de un mundo mejor.

Hay veces en las que pienso que el mundo necesita, implora por un nuevo avatar. Un líder que diga "vamos por aquí". Sé que esos líderes tan geniales y generales sólo podrían existir cuando el mundo parecía ser más pequeño. Hoy creo que estoy equivocado: ya existen esos líderes, esos avatares (posiblemente el término sea muy fuerte) que sean capaces de marcar un camino. Son cientos, miles de personas que con pequeños gestos indican qué hay que hacer. El ecosistema humano puede aprender de ellos, empezar a cambiar. Y quizá haya tiempo para llegar a ver el mundo que me gustaría imaginar para mis descendientes. Para todas las futuras generaciones. Muchas son ilustres desconocidos, y posiblemente nunca los conozcamos.

Voto para que aprendamos a verlos, a escucharlos, para que esa pequeña esperanza cobre fuerza, para imaginar que ya no es demasiado tarde.

Algunos links:

http://www.ecofactory.es/2007/10/blog-action-day-severn-suzuki-el.html
http://www.thegreatwarming.com/localhero-interviewsevernsuzuki.html
http://www.earthfocus.org/
También se puede encontrar su discurso en YouTube

domingo, 4 de enero de 2009

¡Arrancamos con todo!

Este fin de semana lo dedicamos a lo artístico. Ayer, apenas terminé con el demonio que vieron en el post anterior, seguí probando cosas y llegué a esto. La técnica fue utilizar principalmente luz y sombra, sin llegar a definir nada del todo, en especial porque sigo haciendo todo a fuerza de mouse. A Julián, mi hijo menor, le gustó tanto que le puso nombre. Hoy, luego de visitar el Museo Eduardo Sívori (si andan por Buenos Aires y les gusta la pintura se los recomiendo), le dí algunos retoques más y decidí publicarlo, pues es una forma de dejar de meterle mano.
Les presento, entonces, al Príncipe de los Magos.

sábado, 3 de enero de 2009

Nuevo año, vieja ilustración, nueva imagen

Empezó el año y se acercan las vacaciones anuales. Y con las vacaciones cercanas, ya que no nos vamos a ir a ningún lado, surgen las ganas de retomar algunos vicios. En algún momento ya conté que mi amigo Carlos Chiarelli me había pasado algunos links en YouTube donde se ve el desarrollo de trabajos de dibujo e ilustración pasado en cámara rápida, algo que fue denominado speed paint. De esa forma pude ver algunas técnicas de trabajo que yo ya conocía pero que no había utilizado, no al menos en los ultimos... ¿diez años?
El asunto fue que el primer día de este 2009 me puse a retocar una vieja imagen que había quedado de una forma que no me gustaba, un intento fallido, y le dediqué algunas horas. Y quedé muy satisfecho con el resultado, más cuando sigo haciéndolo con el mouse.
Espero poder probar, algún día, una tableta digital tipo Wacom. Mientras, les muestro cómo fue cambiando mi monstruo a lo largo del tiempo.

También, el que quiera, puede escribirme para que le envíe el resultado final para usar como fondo de escritorio.