jueves, 27 de agosto de 2009

Números redondos

Siguiendo con El Encarrilador, la tira acaba de alcanzar una marca que, si bien se tendría que haber dado hace algo más de un año, se dio ahora y lo considero importante.
Ayer, 26 de agosto de 2009, publicamos en Axxón su tira número 400.
Las cosas parecen ir volviendo lentamente a la normalidad: nuestro Enca ya está vestido casi como siempre, y parece que está decidido a hacer algo, después de mucho tiempo. Tiene algunas cuentas pendientes y parece que, esta vez, está encaminado a cumplirlas.
¿Podrá el Encarrilador encarrilar su camino, o vendrá alguien a encarrilarlo?

Pero no es el único número redondo: Axxón, a pocos días de cumplir un nuevo aniversario, alcanzará su número 200, ya con más de 18 millones de visitas a su portada. Y seguramente, antes de fin de año, superará la marca de los veinte millones, lo que no es nada poco para una publicación de su característica.

Así que El Enca y Axxón, juntos, están de festejo.
Súmense a esta fiesta, que están todos invitados.

miércoles, 1 de julio de 2009

Encarrile y vuelve

Por fin una buena.
¿Una buena? Bah, para mí sí.
Después de un año y pico, y luego de pensarlo varias veces, hoy se publicó la tira 392 de El Encarrilador.
No hay demasiado más para decir, salvo que estoy contento por su vuelta.
De paso, El Enca estrena su propia página en Facebook (no podía quedar fuera de este fenómeno web), donde posiblemente agregue cosas del backstage de la creación de las tiras y cosas que van a quedar seguramente fuera de los cuadritos. Y además estrena su propia cuenta de mail.
Esta tira va de regalo de cumpleaños para mi primo Ale Álvarez (je).

viernes, 26 de junio de 2009

Tristeza

¡Ufa!
Veo las últimas entradas y noto que sólo paso por acá para avisar que se murió alguien. Pero es lo que hay, je.

Todos los días se muere (y nace) gente. Pero por esa cosa de los medios en las noticias hay días que parece que son más de duelo que otros: por que hay un tsunami, alguna catástrofe inevitable, un accidente terrible (catástrofe tal vez evitable) o se muere alguna persona que, por alguna razón, es noticia.
Me enteré que ayer murieron cuatro personas con distinto nivel de publicidad: desde Michael Jackson (quien nunca se resignó a ser “afroamericano” y, para muchos, muerto desde hace tiempo) y Farrah Fawcett (una linda mujer que supo brillar hace unas décadas y que en los últimos tiempos apareció luchando contra una terrible enfermedad).
Ayer mismo, además, acá murieron Andrés Cascioli (creador, ente muchas otras cosas, de la vieja Humor y tapista/caricaturista genial, uno de los tipos que mejor ejercieron el humor político de los últimos treinta años) y Guillermo Guerrero, creador de la Lúpin (y del personaje del mismo nombre... y muchos otros más). El primero por su valentía e inteligencia para enfrentar al Proceso de una manera que no pudieron resolver; el segundo, por hacer de la aventura y del humor sano un mundo completo.
Estos dos últimos sí que me dejan triste. Ambos marcaron distintas etapas o facetas de mi vida, y tal vez uno se da cuenta de lo que representan cuando se van para no volver (hoy estoy hecho para caer en todos los lugares comunes, pero es lo que siento).
Ambos, también, dejan un legado. Tal vez el de Guerrero sea más "tranqui", menos "interesante", pero muchos dibujantes de mi edad, y tipos que empezaron con la electrónica, aeromodelismo y otros hobbies "de pibe sano" le debemos algo. Pienso, también, que Guerrero mereció unos últimos años más justos: justo antes del número 500 de la La Lúpin, falleció su socio de toda la vida, Héctor Sídoli, y por alguna razón que desconozco los familiares de este último no permitieron (tal vez alguna diferencia legal) que la revista siga llamándose así. Y Guerrero salió con la Pinlu...
No me gusta decir "se están muriendo todos", porque la muerte es algo natural y, por suerte, también "se están naciendo otros todos". Pero no quería dejar pasar la oportunidad de darles las gracias por última vez y mi peque;o homenaje a estas dos personas que de una manera u otra me marcaron.

martes, 21 de abril de 2009

Don Gregorio

Parece que se está yendo alguna gente. Este fin de semana se fueron Ballard, y alguien menos conocido por el común de los lectores de Ciencia Ficción pero sí valioso en la ciencia local y por qué no del mundo. Me acabo de enterar por una noticia que me llegó por el servicio de mensajería del diario La Nación.
Si no saben quién fue don Gregorio Klimovsky, vayan y lean como lo hice yo.
Voy a escribir una frase muy trillada: ¿Qué nos pasa a los argentinos (que sabemos quiénes son los científicos de allá afuera, pero que generalmente desconocemos a los nuestros)?
Claro, la ciencia local no es noticia, salvo como curiosidad. ¿Quién, del común de la gente, apoya a nuestros científicos? ¿Qué programa caza talentos y los beca para que se desarrollen?
Claro, ya sé: estamos demasiado ocupados candidateándonos testimonialmente como para estar pensando en nuestro país como patria.
Así nos va.
Don Gregorio, no tuve la dicha de conocerlo, aunque reconozco (aunque sea de nombre y un piquitín de trayectoria, a algunos de sus discípulos). Aún así le dedico mi tardío afecto y brindo porque la ciencia argentina (y los argentinos en general) encontremos la forma de hacer las cosas bien, de una vez por todas y para siempre.

domingo, 19 de abril de 2009

La espalda de las cosas

Cuarenta y uno. Cumplidos. Gastando cuarenta y dos desde hoy.
Y los arranqué medio caliente.

¿Por qué?
Hace unos días apareció en varias listas (en la de Axxón seguro) un comentario a una nota que (otra vez) hace referencia al "cuento más breve del mundo".
Esta nota dice que Wired, "hace unos pocos meses" (noviembre de 2006 no me parece que sea "hace poco") convocó a escribir minificciones recordando aquel "For sale: baby shoes, never worn" de Ernest Hemingway. Y sigue la perorata transcribiendo varios ejemplos, y haciendo referencias a otros ejemplos, comparando la literatura americana con la "otra" literatura americana: la del sur del continente.
Esto hubiese quedado ahí si, después de varias idas y vueltas entre varios colisteros, alguien no hubiese saltado con que el autor (un señor llamado Eduardo Berti) es, aparentemente, un académico. ¡Fue amigo de Borges! ¡Ganó premios en Europa!
Pero parece que vive en un placard: aparentemente no se codea con la gente, se rodea sólo de otros académicos, ¡no usa Internet!
Bueno, si llegó a ser amigo de Borges posiblemente sea un hombre mayor; tal vez no pueda leer bien y tal vez leer de la pantalla le sea imposible.

¿Entonces?

Entonces es que, la verdad, me tienen bastanta inflada la paciencia con la "opinionibilidad" de estas personas, que hablan sin conocer y ocupan espacios que, ya, deberían ocupar otros. ¿Cómo puede ser que salgan "prestigiosas" antologías de la ciencia ficción argentina o latinoamericana que no contengan obras de los autores crecidos de los noventa para acá, y sigan publicando cosas de los setenta? ¿Cómo puede ser que se hable de autores bastante mayorcitos (cuando no muertos) y muchas veces dedicados a otras literaturas, cuando hemos tenido varios UPC en esta punta del continente? De no ser por el arduo y continuo laburo de unas pocas personas que, curiosamente, salen del fandom, el académico mundo de las letras sigue hablando de nuestra literatura fantástica solamente porque tiene boca... cuando habla. No está mal recordar a estos autores y disfrutar nuevamente de sus obras (yo sigo sin entender cómo "La invención de Morel", por nombrar una obra que a mí me gusta mucho, no forme parte de la literatura obligatoria en las escuelas secundarias argentinas?
¿Ven? Acá hay un ejemplo de un GRAN tipo que nunca se la creyó, y que siempre se mantuvo cerca nuestro: Adolfo Bioy Casares. ¡Y eso que él también fue amigo de Borges!
Decía (perdón por ladisgresión) que no está mal honrar a estos autores, pero creo que deberían salir del frasco y ver qué pasa allá afuera.

La verdad, creo que no necesitamos de ellos, los académicos, sino que ellos necesitan de nosotros si no quieren morir encerrados en un frasco adornado de encajes. Pero da bronca ese ninguneo gratuito y generalmente basado en ignorancia académica. ¿Nunca se va a tomar en serio el trabajo del mundo "no académico"? ¿Cuándo van a salir de ese frasco? Por tomar un ejemplo foráneo, Dick tuvo que morirse para que se den cuenta de lo valioso de muchas de sus (muchísimas) obras, de su perturbadora visión de nuestra realidad. Y así con muchos.
Yo opino que así como la vida, la literatura muchas veces la hace la gente de la calle. No sólo la que escribe, sino también la que la habla, la moldea, la deforma, la vuelve a formar. La que va y elige un libro, lo compra, lo consigue, lo lee "de ojito" en un tren o de prestado.
Así se hacen las historias, nacen nuevos mitos, nuevas ideas y formas de decirlas. No hace falta que venga un académico a darle validez. Cuando él llegue siempre verá la espalda de las cosas, desde atrás, estudiándolas cuando ya hayan pasado.

domingo, 29 de marzo de 2009

Chau portada, hola portadas

Hoy leí en La Razón una nota titulada "¿El fin del Arte de tapa?", firmada por Romina Smith. Esta nota de opinión habla sobre el futuro del Arte de tapa en los discos y su posible extinción de la mano de los nuevos canales de distribución. Habla también de cómo se fue adaptando este medio de expresión a los cambios sufridos por el "soporte" del arte sonoro.
¿Quién no recuerda una tapa de disco en especial? ¿Quién no asocia determinada imagen con una canción, un disco o una banda? Yo, por ejemplo, veo un rayo de luz que pega en un prisma y se abre en un abanico de colores, todo sobre un fondo negro, y escucho a Pink Floyd. Hay miles de ejemplos, cada uno tendrá el suyo o los suyos.
Lo importante, creo, es que la cosa no se va acabar. Hay un error conceptual en eso, el error de pensar que uno trafica átomos, cuando la música es básicamente información... y el arte de tapa también.
Digo, nomás, y más viendo la forma en la cual uno hoy busca y reconoce la música en los distintos reproductores, que uno no sólo no va a prescindir del arte de tapa, ¡sino que lo va a necesitar!
¿Se imaginan buscar una canción, entre cientos o miles, y tener que buscarla por nombre en esta época de imágenes? ¿Quién no se tienta con un iPod o similar (lo tengas o no) cuando recorre la pantallita con el dedo y ve las tapitas deslizándose?
¡Vamos! Yo no quiero más arte de tapa, ¡quiero arte de tema!
¿Por qué no? ¿Acaso no hay videoclips? ¿No les gustaría tener una imagen que represente eso que estás escuchando?
Yo sí, yo lo quiero. ¿Cuánto puede encarecer si no tengo que imprimir nada? ¿Cuánto puede dar de valor agregado?
Las posibilidades se expanden, difícilmente se acorten en esta era digital.
Hay que imaginárselo, nomás.

viernes, 27 de febrero de 2009

Aforismo 1

Existe un mundo mejor: en él no hay computadoras