Hay algo que, lentamente, debemos ir aprendiendo: nuestra participación en las redes sociales tiene que estar aparejada a nuestra responsabilidad social.
Cualquier cosa que digamos, mostremos u ofrezcamos públicamente quedará a merced de cualquiera, y cualquiera puede ser el feedback (e incluso nulo).
Pero a veces algunos intercambios acarrearán el agua suficiente como para hacernos pensar y mejorarnos. Alertándonos, muchas veces, de peligros reales. Abriéndonos los ojos.
Yo a eso lo llamo Democracia, una Democracia Solidaria que me parece mucho más fuerte que el simulacro de unos cuantos monos muy bien pagos que a veces se juntan en un recinto a rascarse las bolas mientras se enriquecen a costa nuestra.
Este mismo post puede ser tan efímero como un copo de nieve en primavera, o puede acarrear un alud sin que yo, también efímero y minúsculo, me dé cuenta.
Francis Crick: El genio irreverente que descifró el código de la vida
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Hace 10 horas.
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