Una cosa que no me banco demasiado es encasillarme. Me gusta salirme de las casillas, ir probando distintas formas de hacerlo. Si no, siempre es lo mismo, y a la larga, por más que se empiece con pasión, termina aburriendo. La repetición no es buena consejera, la magia se esfuma y no quedan más que caricaturas de aquello que empezó con todo.
Por eso prefiero saltar entre el dibujo, la ilustración, la programación (que para mí es una forma del arte), la escritura, y hasta la escultura y la música, que suele serme esquiva debido a mi torpeza.
Avance clave en una clase alternativa de bits cuánticos
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La carrera para conseguir ordenadores cuánticos fiables está llena de
obstáculos, y uno de los más difíciles está relacionado con los
prometedores, pero es...
Hace 12 horas.
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