Nos encontramos.
Sí, después de veinticinco años.
Esta vez fuimos uno por cada día de la semana, por cada pecado capital, por cada color del arcoiris; pero seguramente nos multiplicaremos como los panes y los peces.
Lo mejor de todo fue que, después de un cuartito de siglo, seguimos siendo los mismos de siempre.
A ustedes (sí, a ustedes) les digo que les quiero más de lo que pensaba.
La ingeniería secreta que mantiene en pie a los aerogeneradores flotantes
de aguas profundas
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A más de 60 metros de profundidad, fijar la cimentación de un aerogenerador
de más de 200 metros de altura al lecho marino deja de ser viable tanto
técnica...
Hace 1 día.
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