Por una musa. Por mi querida, entrañable, adorada musa.
Fue de madrugada, casi, cuando ya estaba a punto de irme a dormir. Pero, ¿qué puedo decir en su contra?
Nada, no puedo decir nada. Me dicta con tanta claridad que no tengo más que seguirle el apunte.
El resultado se llama "Alienígenzoos" y se puede leer en la tanda de ficciones breves del número 154 (Septiembre de 2005) de Axxón.
Francis Crick: El genio irreverente que descifró el código de la vida
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Hubo un tiempo en que la esencia misma de la biología era un misterio
impenetrable. A principios del siglo XX, sabíamos que los hijos se parecían
a sus pad...
Hace 4 horas.
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